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Escrito por Lic. Marta Juarez
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jueves, 15 de septiembre de 2005 |
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Gosacait, el Duende del Amor de los Pilagás
Que el árbol ha sido motivo de rituales y leyendas lo dice América que está poblada de ellos. No existe árbol originario que no tenga un mito o una leyenda que de cuenta de su origen, de su floración, de sus benéficas propiedades para curar el cuerpo y el alma, algunas de ellas se mantienen escondidas como el más preciado tesoro tal vez como protección de los ojos codiciosos que todo lo materializan y comercian.
Entre esos tesoros ocultos encontramos ntre los Pilagá, aborígenes que habitaron la llanura chaqueña un sortilegio y un duende, Gosacait protector del Amor. Así hoy les entrego este bello relato que cuenta sobre el Árbol Sagrado del Amor, árbol que nosotros conocemos como “Palo Santo”. Este se distingue en el monte por lo verdoso de su tronco y el rico aroma que despide cuando se corta una rama o se enciende fuego con sus leños. Es la metáfora del amor verdadero, cuando lo hacha,n cuando lo hieren es cuando destila su aroma profundo que se expande en el espacio.
Es en este árbol donde dicen los Pilagá que habita el Duende del Amor que ellos llaman "Gosacaít," el dios protector y guardián del puro sentimiento. Con sus hojas las quetenlok, muchachas sin compromisos hacen el kotaíki, un amuleto para el amor. El mismo consiste en una bolsita hecha con cuero de anta que se cierra con hilo de cháguar del cual se cuelga al cuello y donde se guardan hojitas de este árbol. La importancia que dan a Gosacaít se observa en el ritual con que sellan la alianza de compromiso las jóvenes parejas Pilagá.
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Escrito por Lic. Marta Juarez -antropologa-
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martes, 15 de diciembre de 2009 |
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¡Dejemos de copiar en los saludos navideños los paisajes nevados del Hemisferio Norte que se encuentra en esta época por entrar en su estación de invierno y saludemos Navidad con nuestros propios Paisajes! En este tiempo el Sol brilla con su mayor esplendor, agradezcamos su Luz y Amor!
Comience a enviar sus mensajes Navideños con tarjetas originales diseñadas con los paisajes y la gente de nuestro hemisferio sur donde NO comienza un nuevo ciclo, sino que estamos justo a la mitad, con el Sol que prodiga su máxima energía. ¡Saludemos con motivos de nuestra tierra del norte salteño! ¡Aqui dejo un ejemplo y hay muchos mas!
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Escrito por Anthony Henman
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jueves, 21 de septiembre de 2006 |
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¿Qué quiere decir, considerar la coca como sujeto? ¿Considerar la coca como sujeto de la historia, y no apenas como objeto de nuestro consumo, nuestras necesidades, nuestras intervenciones, nuestras políticas?
Primero, esto impone la tarea quitarle la fama de hoja maldita, que no merece, y que además es una percepción que nosotros tenemos de ella y no ella de sí misma. Y segundo, implica verla como una planta que necesita agua y tierra, que busca el sol y, como todas las especies, anhela y desea la reproducción...
La reproducción... quien conoce la flor de la coca, quien ha mirado de cerca su fruto (que, dígase de paso, dio origen a la forma de la botella de Coca-Cola) sabe que, además de hermafrodita y bisexual, es también una planta muy fértil, capaz de dar mucha semilla. Vestida además de alcaloide, tiene todo para ser – a los ojos de los píos – una planta peligrosa, embustera, traicionera... O así, al menos, es que tratarían de pintarla. Recientemente vi una entrevista con Fidel Castro donde denunciaba la oposición a su régimen por parte de ciertos gobiernos europeos como algo “repugnantemente pío”. Repugnantemente pío... Voy argumentar que lo más repugnantemente pío – porque compartido por todos los estados, incluyendo el cubano – es la guerra actual contra las drogas, y más específicamente, en América del Sur, la guerra a la coca.
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Escrito por Bía Labate
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jueves, 21 de septiembre de 2006 |
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Con 54 años, Anthony fue uno de los pioneros de la discusión sociológica sobre las drogas en el Brasil. Ex profesor de la Universidad de Campinas, organizó dos compilaciones y escribió tres libros, además de varios artículos.
Su obra más conocida es probablemente “Mama Coca”, publicada en Londres con un seudónimo, al final de la década del 70. Se trata de uno de los primeros escritos académicos contemporáneos en abordar la cuestión de los usos indígenas de la hoja de coca (Erythroxylum coca) y en criticar los discursos autoritarios y etnocidas contenidos en la agenda política de la así llamada “guerra contra las drogas”. Su currículo incluye también investigaciones sobre el uso de la diamba (Cannabis sativa) entre los indios Tenentehara del Marañon, la religión ayahuasquera Uniao do Vegetal, el guaraná entre los Satere-Maue, el consumo de heroína y cocaína en Europa y los EEUU, y el análisis de las políticas de “reducción de daños” (estrategias públicas para disminuir los problemas causados por el consumo de psicoactivos sin pretender su completa prohibición).
Desde lo alto de sus cabellos blancos y desgreñados, Anthony declara sin ceremonias que abandonó definitivamente la academia. Encima de todo este hombre es un empírico o, en otras palabras, un amante de las plantas.
El antropólogo Anthony Henman es
uno de esos personajes paradigmáticos que nos hace preguntarnos:
“¿porqué llevo la vida que tengo?”. Es de aquellas personas híbridas,
cuya identidad cultural es algo imprecisa, del tipo del que ya se hizo
un poco “nativo” (a pesar de sus casi 1.90 m y su piel rosada). Mezcla
de brasileño, inglés y argentino, divide su tiempo entre una casa de
campo en el País de Gales y un tejado en el encantador barrio colonial
de Barranco, en Lima. La casa peruana le sirve como base para sus
viajes por el interior del país en busca de especies del cactus San
Pedro o Wachuma (Trichocereus pachanoi), un potente alucinógeno
cuyo principio activo es la mescalina (el mismo presente en el peyote,
que se hizo internacionalmente conocido a través de la obra de
Castaneda).
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Escrito por Eduardo Planchart
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viernes, 23 de enero de 2009 |
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Antropología de la risa  Entre las sociedades tradicionales existen dioses que además de reírse de sí mismos (característica de su función como dioses creadores) se burlan de la sociedad humana y sus limitaciones. Este comportamiento divino es un arquetipo que materializa una filosofía existencial: el mundo de los dioses es una referencia para comprender y asimilar la función de alegría y la risa. Estamos ante el tricker o el trampeador-dios creador de las culturas norteamericanas de las praderas. Un rol similar al de esta deidad se presenta entre los germanos, donde existió un personaje divino cuya función era la burla de los dioses y los hombres. Loki gozaba de destruir burlonamente los divinos planes como acabar con la inmortalidad de Balder —única imagen arquetipal de paz y justicia entre los germanos—. Llega Loki en su actitud al extremo de crear el apocalíptico para los germanos como lo era el Ragnarok. En las Eddas se describe cómo se destruirá el mundo conocido al romperse la cadena del lobo Fenrir y en estos episodios míticos se hacen presentes las carcajadas del burlesco. |
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