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lunes, 03 de diciembre de 2007 |
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La ambivalencia cultural del norte argentino se expresa con notable
elocuencia a través de su gastronomía. La cocina salteña, que ha sido
objeto curiosidad y de estudio por parte de destacados intelectuales de
todas las latitudes, es una cocina de elite, compleja y elaborada, y,
al mismo tiempo, una cocina popular, de sabores ancestrales
estrechamente unidos a los frutos de la tierra. Los salteños pueden
presumir, con un orgullo sobradamente legítimo, de haber sabido
combinar con acierto extraordinario las más antiguas tradiciones
culinarias de la cultura precolombina y las influencias culturales
europeas (básicamente la española y la de acento morisco, aunque sin
descartar las influencias de los mineros de Cornwall y sus famosos
Cornish Pasties) en un plato que allana las fronteras entre ambas
tradiciones gastronómicas y que resume, como ningún otro, la exquisita
variedad de la cocina de esta parte del mundo: la empanada salteña.
Genial y misterioso a la vez, este plato ha sido objeto de copias
desafortunadas en la propia Argentina y en muchos países del mundo. Sin
embargo, la empanada salteña es única, singular e irrepetible
hasta el punto de haberse convertido en el manjar que mejor identifica
y representa a Salta en el variado y cambiante universo de la
gastronomía moderna.
La empanada salteña posee el don de cautivar a paladares que van desde
los más exigentes hasta los menos y de anudar sólidos vínculos de
afecto entre el visitante y la tierra que los acoge. Quien haya probado
alguna vez una empanada salteña, seguramente recordará este espacio del
planeta por muchos años; y éste es un prodigio que tal vez sólo ciertas
mujeres salteñas sean capaces de obrar de tanto en tanto.
Nuestra empanada, a pesar de ser un producto genuino de la "Salta
profunda" y de ser elaborado con maestría inigualable por los sectores
más populares de su espectro social, ha conseguido rendir a sus pies a
los gourmets
salteños. Escasos en número pero refinados en costumbres y gustos,
nuestros especialistas más refinados han bendecido a la empanada,
consagrándola en el altar de las exquisiteces más sofisticadas y
sublimes.
Salteñas
Por "salteñas" son conocidas nuestras empanadas en buena parte de la
América hispana y de la anglosajona. Este nombre hace justicia al
verdadero origen de esta comida, aunque su uso, curiosamente, no es
frecuente en la propia Salta en donde se las llama simplemente
"empanadas". Probablemente algo tenga que ver con la denominación de
"salteñas" la genial escritora Juana Manuela Gorriti, a quien se
considera la introductora de las empanadas en el Alto Perú. Sin
embargo, y pese a los esfuerzos de doña Juana Manuela, las "salteñas"
han ido adoptando determinadas particularidades regionales allí donde
se preparan con este nombre y una cierta carta de ciudadanía boliviana.
Pero al contrario de lo que sucede con las muy sabrosas y conocidas
milanesas, que no son originarias de Milán sino de Viena (terrible
verdad que es también conocida como "la verdad de la milanesa"), las
apetitosas salteñas son nativas de Salta (¿de dónde más podrían ser?),
y es sólo en Salta donde el plato mantiene una secular fidelidad a su
receta original.
Tanto hacia el norte como hacia el sur de la geografía salteña, nuestra
empanada ha sufrido -y nunca mejor dicho- variaciones de todo tipo que
no le favorecen en absoluto: desde la inapropiada mezcla con aceitunas
verdes o negras -y, en ocasiones, con arvejas- en el norte, hasta la
insistencia porteña en hacer de la empanada un recipiente polivalente
para vistosos guisos de sabores muchas veces incompatibles (aquí algunos de estos engendros).
Como ejemplo de esta polivalencia baste decir que un restaurante
argentino de Miami que ofrece en la Web, sin rubores de ningún tipo,
empanadas de espinaca, carne, pollo, cebolla y queso, brócoli, chorizo
y queso, jamón y queso, guayaba y queso, atún, humita, y camarones. Un
arrebato de creatividad, sin dudas, pero una formidable invitación a la
confusión al mismo tiempo.
Podrás encontrar una lista bastante completa de deformaciones de la
empanada salteña y de ingredientes inapropiados en un artículo llamado "Veinte pecados frecuentes y guía para desconfiados".
Un aspecto único e inigualable
Para
quienes no han visto una jamás, diremos que la empanada salteña es un
pastel relativamente pequeño (en teoría, una empanada no debiera ser
más larga que el mouse que tú lector utilizas para recorrer estas
páginas), de masa suave pero suficientemente consistente para resistir
las altas temperaturas de su cocción sin dejar que se escape el
contenido, con una textura y aroma capaces de llamar, a cualquier hora,
a los apetitos más recatados, y rellena de una pasta riquísima
preparada a base de carne de vacuno.
Tiene la forma de un croissant o media luna, como puede verse en las
imágenes, más o menos gordas, dependiendo del gusto de cada quien.
Como cualquier plato exquisito y popular al mismo tiempo, la empanada
salteña no tiene una sino varias recetas y un sinnúmero de tradiciones
orales y leyendas que acompañan su andadura y que desmienten y
desautorizan cualquier dogmatismo.
Lo que sigue a continuación no tiene pretensiones ni de receta ni de
liturgia salteña. La forma de preparar las empanadas que describiremos
a continuación es, pues, tan libre como las gentes que elaboran con
virtuosa maestría este plato y así, en consecuencia, debe
interpretarse.
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lunes, 03 de diciembre de 2007 |
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La preparación de las empanadas salteñas se divide en dos fases.
Una dedicada a la elaboración del relleno (llamado recado en Salta y no
jigote) y otra a la masa que lo envolverá. Sólo los bárbaros y los
pocos informados dan al recado el nombre de "picadillo" o "pasta".
El recado se prepara primero, ya que, bien refrigerado y a resguardo de
las altas temperaturas, un buen recado puede conservarse en buen estado
por varios días. La masa, en cambio, si bien puede prepararse con
antelación y guardarse en el refrigerador, suele ponerse impracticable
con el correr de las horas.
Para el recado se habrá de tomar la precaución de seleccionar con cierto cuidado la carne.
Independientemente del nombre del corte (que suele variar muchísimo
según los lugares) siempre son preferibles los cortes traseros del
vacuno. Nalga, bola de lomo, pulpa, picana, sobaco, round, babilla, kaiserteil,
son nombres asociados en diferentes países con la carne para empanadas
salteñas. Una página salteña sugiere preparar las empanadas con "roof
beef" (sic), un corte que podrás encontrar en este sitio.
Si tiene dudas, pregunte al carnicero por un buen corte para milanesas (escalopes o filetes empanados o wiener schnitzel). Lo importante es que la carne que compremos no tenga grasa ni nervios.
Normalmente con dos kilos de carne (y sin
incurrir en el pecado de hinchar las empanadas de huevo duro o de papa)
se obtienen entre siete y ocho docenas de empanadas.
Para esta cantidad de carne hará falta disponer, para empezar, de dos cebollas medianas, las que deberá cortarse en trocitos muy pequeños.
En una cazuela o cacerola más bien grande se pondrá a derretir un trozo
de grasa pella preferentemente vacuna. Pella, según el Diccionario, es
«la manteca del puerco según se quita de él», de modo que ya sabemos de
lo que estamos hablando. La grasa habrá de ser de la más blanca y de
aroma más neutro. Conviene, por cierto, cortarla en trozos pequeños
para acelerar su fusión.

De todo este proceso quedará en la cacerola por lo menos un centímetro
de grasa derretida en donde, una vez entibiada, deberá sumergirse la
cebolla picada y preparar un sofrito con ella. La cebolla debe hacerse
a fuego más bien lento y será suficiente lograr que se ponga
transparente, evitando que se ponga de color oscuro y que comience a
soltar un sabor dulce que generalmente estropea el sabor de la
empanada. Hecho esto, se retira del fuego y se pasa otras tareas.
Mientras tanto, cortamos la carne paciente y prolijamente a cuchillo
sobre una tabla limpia de otros ingredientes y con una herramienta
adecuada. El primer corte debe hacerse en el sentido de la fibra, según
la pieza escogida. De los filetes hacemos unas tiritas de no más de un
centímetro de ancho (lo normal es entre 0,5 y 1 cm). Luego, juntamos
todas las tiritas y las cortamos transversalmente, procurando obtener
unos daditos pequeños aunque no diminutos.
La carne del relleno de las empanadas salteñas se corta a cuchillo. Las
empanadas de carne picada con una máquina tradicional de picar carne o
con un robot de cocina o procesador de alimentos no son las auténticas
empandas salteñas, aunque en algunos sitios de Salta se utiliza carne
picada a máquina para preparar exquisitas empanadas fritas.
A continuación se pela entre medio kilo y ¾ de papas de buena calidad.
Se las corta aún más pequeñas que la carne, cuidando en todo caso de
que los trocitos resultantes sean de un tamaño más bien uniforme para
que obtengan luego una cocción pareja. Si vamos a preparar las
empanadas al horno, conviene que las papas no estén cocidas del todo.
Bastará en algunos casos sumergirlas en agua hirviendo por espacio de
algunos minutos o darles un golpe de hervor. Los cuadraditos de papas
deben estar un poco duros ya que terminarán de hacerse en el horno.
Luego, rescatamos el sofrito de cebolla que habíamos reservado y lo
ponemos a fuego muy bajo. Agregamos ahora un poco (1 cucharilla y
media) de pimentón dulce muy fresco,
mezclando bien y procurando que el pimentón no se cueza, pues en tal
caso el sabor se estropea. Agregamos también comino y ají molido, en cantidad moderada. Olvidar el perejil, el orégano, la albahaca y otras hierbas.
A continuación se añade la carne picada al sofrito y se revuelve todo
muy bien, procurando que el aceite cubra toda la carne y que ésta se
distribuya uniformemente y se despegue. La carne no debe cocerse, ni
tan siquiera comenzar a ponerse blanca si es que nuestra idea es
obtener unas empanadas jugosas. Al menor indicio de que la carne
comienza a hacerse, conviene retirar del fuego. Se agrega la papa
cortada y se revuelve muy bien. Es el momento de probar la sal y de
rectificar si hiciera falta. Debe tenerse presente que en los pasos
posteriores no habrá muchas posibilidades de atenuar la sal, de modo
que es preferible pecar ahora por defecto y no por exceso.
La preparación debe descansar un rato para que la carne y las papas se
vayan impregnando del sofrito, de sus aromas y sabores. De hecho, el
recado hecho de víspera sabe mucho mejor. Entretanto, se ponen a cocer
(endurecer) tres huevos y se selecciona la mejor cebolla verde.
Se pica sólo la parte verde y en caso de que la planta tuviera una
parte blanca aromática y bien formada, debió haberse picado con la
cebolla anterior. Se coloca la cebolla verde cubriendo la cacerola, o
se la reserva para añadirla en el momento de armar la empanada. No
conviene mezclarla con el relleno.
Una vez cocidos los huevos, se les quita la cáscara y se les corta muy
pequeñitos y con mucho cuidado de no dejar pedazos grandes o
malformados. Se coloca igualmente sobre el relleno sin mezclar, aunque
la práctica enseña que mezclar el huevo no acarrea pérdidas de sabor.
En cualquier caso será necesario mezclarlo en el supuesto de que se nos
haya pasado un poco de sal, pues ayudará a moderar el sabor. El recado
está prácticamente listo para armar las empanadas.
No intervienen en la preparación, como habrán notado, ingredientes como
las pasas de uva, las aceitunas, los guisantes, ni gelatina de pata de
vaca, ni aceite, ni tuétano, ni caldo, ni azúcar, ni vinagre.
El sofrito de cebolla tolera un medio pimiento verde o rojo picado como
la cebolla, pero igualmente conviene no abusar. Hecho esto, el recado
debe reposar y guardarse necesariamente en el refrigerador, sea verano
o invierno.
Preparación de la masa
Hay que preparar la masa. En su preparación será necesario harina,
grasa de cerdo derretida, agua y sal. La masa de la empanada salteña no
lleva -que se sepa- huevos, polvo leudante, levadura o leche.
En una superficie firme, amplia y muy limpia, se dispone un kilo y
medio de harina de trigo en forma de corona. En el centro se añade la
manteca de cerdo más bien tibia. Se mezcla cuidadosamente la harina con
la grasa y se añade agua con sal, de a poco, hasta que la masa vaya
ligando y pueda estirarse. Los excesos de agua se corrigen con más
harina y algo de grasa, y cuando la masa adquiera la consistencia
suficiente (es decir cuando sobada un poco no se adhiere a la
superficie) es necesario darle un par de manos de grasa para quede
mejor.
El hojaldre es, a decir de los que conocen de esto, ajeno a la
verdadera empanada salteña. La masa que se vende en los supermercados
puede sacarnos de algún apuro, pero no es lo más recomendable. Si no
hubiera otro remedio que comprar la masa hecha, conviene descartar el
hojaldre.
Así las cosas, la masa que hemos preparado debe reposar y no dejar que
se seque o se agriete. La masa debe estirarse en frío con facilidad.
Para preparar las tapas de las empanadas, conviene separar la masa en
bollitos de unos cinco o seis centímetros de diámetro, alisarlos uno a
uno con un palo hasta formar unos discos cuya dimensión es bastante
parecida a la de un CD. Conviene, por tanto, utilizar un CD en desuso
(el formato del CD es indiferente) y ayudarse con él para cortar las
tapas. Una vez cortadas las tapas, comienza el armado. Para facilitar
la tarea, algunas señoras suelen hacerle un corte al disco de un
pequeño segmento del arco, para fijar mejor uno de los extremos.
Hecho esto, con una cuchara normal se dispone sobre el disco de masa
una cantidad de recado no demasiado abundante para permitir que cuando
se doble el disco por la mitad, puedan unirse sus bordes sin esfuerzo.
Para unir los bordes, dependiendo de la masa, conviene mojarlos
ligeramente en salmuera tibia y apretarlos con los dedos fuertemente
sin dañar la masa.
Más suavemente ahora, el borde debe plegarse (desde el corte hasta la
punta) dibujándose de un extremo al otro del arco unos rizos que se
logran con la acción coordinada de los dedos pulgar e índice. A esta
operación se le conoce, precisamente, como repulgar, de modo que en lo
que los dedos hagan reside el secreto de aspecto de la empanada. El
movimiento debe ser rítmico para obtener un repulgue (simbado o
cimbado, según otros) regular y no desparejo.
El resultado debe ser un rizo continuo, en espiral, con aspecto de
balaustre muy fino. Esto remata la empanada y le confiere vista y
seguridad para su cocción. La empanada adopta así su forma
característica aunque algunos prefieren darle una forma aún más
arriñonada (kidney shape) presionando con un dedo sobre el centro
interior de la empanada y juntando los extremos hasta este punto.
Las empanadas se disponen en una superficie plana y poco profunda para
horno. Éste debe estar a muy alta temperatura (¿500º?). El horno de
barro es ideal para este cometido, aunque uno de una cocina normal
debería dar resultados aceptables. Si el horno está a la temperatura
adecuada, en unos pocos minutos las empanadas estarán hechas.
Es verdaderamente asombroso que aun empleando los mismos ingredientes y
técnicas parecidas, las variedades de sabor, aroma y textura de las
empanadas salteñas sean virtualmente infinitas.
Los ingredientes utilizados:
1 ½ kg. de harina de trigo
1 ½ kg. de pella de cerdo
1 kg. de pella de vacuno
2 kg. de carne de vacuno
½ de cebollas
¾ kg. de papas
1 atado de cebolla verde
1 pimiento verde
4 huevos
pimentón ají molido pimienta agua sal.
Insisto en que esto no es una receta ni una recomendación sino una
forma más o menos contrastada de hacer lo que muchos apetecen pero que
pocos consiguen. Nada de lo aquí expresado tiene valor de texto
fundamental o de ritual religioso, aunque no faltará algún opa que crea
haber obtenido por revelación el secreto de este plato, anatematice
esta página y se crea en poder de la razón. Si así ocurriera, pues sea
el lector bienvenido a Salta, el reino de la endemia denominada invidentia saltensis.
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lunes, 03 de diciembre de 2007 |
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¿CÓMO SE COMEN LAS EMPANADAS?
Comer una buena empanada salteña es un auténtico placer de sibarita;
comerla como mandan los ancestrales cánones de la salteñidad es,
además, motivo de goce estético y expresión de una refinada cultura
gastronómica. La ignorancia de estas peculiares reglas puede provocar
algunos trastornos menores -como quemarse la lengua y el paladar- y
también algunos contratiempos mayores,
como un estruendoso ridículo frente a un grupo de iniciados en el arte
de la degustación de la empanada, que a buen seguro nos harán su objeto
de burla a las primeras de cambio.
¿Pueden comerse las empanadas salteñas con cuchillo y tenedor? Pues vaya sabiendo que no
debe de cometer semejante afrenta. Las empanadas se comen con la mano,
y con la mano desnuda. No es de buen gusto empapelar una empanada con
servilletas.
¿Hay que comerlas sentados o de pie? Las empanadas deben comerse
en posición sedente, sea que estemos sentados a la mesa de un comedor
de lujo, sea que nuestro asiento sea un proletario cajón de vino.
Siempre las saborearemos mejor de esta manera y nos sentarán mejor.
Puede, no obstante, comérselas de pie cuando no hay otro remedio,
cuando media fuerza mayor. Por ejemplo, cuando estamos apoyados sobre
la barra de un bar, cuando estamos semiparados sobre la bicicleta o
cuando la empanadera de turno ha agotado su aforo y no dispone de más
sillas. Las empanadas comidas de pie, además de caer mal, recuerdan a
las empanadas truchas de copetines y asados políticos, generalmente
apelmazadas, tibias o de sabor rancio.
¿Cuántas empanadas debo poner en mi plato? A menos que quiera
usted pasar por un hambriento o un avaro, no es bueno que ponga en su
plato más de dos empanadas por vez. Si usted es anfitrión, utilice
cuando pueda platos pequeños para servir individualmente las empanadas,
y una batea de algarrobo para distribuirlas entre los comensales. La
loza no se lleva muy mal con las empanadas, pero en cambio las vajillas
de porcelana y de plata suelen ser desaconsejables.
¿Debo agachar la cabeza para comer las empanadas? No. Procure
comer las empanadas -así como cualquier otra comida- llevando el
alimento del plato a la boca y no a la inversa. Si tuviese temor a que
la empanada se rompa o eche líquido, acerque discretamente el plato a
la altura del esternón y coma normalmente. ¿Entiende ahora por qué es
mejor que el plato sea pequeño?.
¿Es lícito echarle a la empanada el picantito ese de color rojo?
Las empanadas salteñas, cuando se toman fritas, pueden ser acompañadas
por una mezcla de tomate machacado, ají locoto, agua y sal, que se echa
en la empanada, de forma discreta, con una cucharita de moka. Atención:
es de muy mal gusto utilizar la cucharita para hurgar la empanada. Sólo
ponga el picante y si puede echarlo desde arriba sin tocar la empanada,
mejor todavía. Los anfitriones colocarán el menjunje en pequeños
recipientes individuales, para que cada quien utilice solamente el suyo
y con su propia cucharilla. Con ello, evitamos el famoso efecto del
"double dipping". Cuando las empanadas se hacen al horno no es usual
-ni conveniente- echarles el apetitoso picantito.
¿Qué hago si chorrean? Pues, ponga el plato mi amigo. Es de
pésimo gusto echarse el jugo de la empanada sobre la corbata (sea ésta
de seda de Como o de acetato de los años 50) y peor aún es dejar fluir
los líquidos empanaderiles hacia el suelo. Aquello de las "empanadas de
piernas abiertas" es un infundio pampeano para hacernos creer que las
empanadas salteñas deben comerse sacando el culo para afuera (con todos
los riesgos que ello comporta). Mejor, ponga el plato (o la otra mano,
en último caso) y olvídese de la tintorería y de los descuidistas que
aprovechan su posición culierecta para robarle la cartera o someterle a
sus bajos instintos.
¿Puedo echarle azúcar? Sí. Mucha gente lo hace y queda muy bien.
Las empanadas fritas se llevan muy bien con una cucharadita de azúcar
blanco y así, según dicen, solían comer las empanadas los salteños de
antes.
¿A qué temperatura se deben comer las empanadas? Calientes. Las
empanadas que se sirven tibias o frías son tenidas por un insulto hacia
el invitado. Si están demasiado calientes para su gusto, simplemente
espere. Puede hacerles un pequeño corte con la mano o con un cuchillo
para que se ventilen mejor, pero procure hacerlo discretamente.
¿Cómo tengo que agarrarlas? Las empanadas salteñas tienen dos
extremos (el corte y la punta) y dos caras (la cara plana y la cara
abombada). Pasará un mal rato si en lugar de empezarla a comer por el
corte, comienza usted por la punta; pero lo pasará mucho peor aún si
las come con la cara plana apuntando hacia el resto de los comensales.
Esta cara debe quedar enfrentada a su barbilla, para que el lado noble
de la empanada quede a la vista de todos. El corte se distingue de la
punta en que esta última tiene una especie de colilla, apéndice o
pinguillo, que indica que por allí se ha terminado de cerrar la
empanada.
¿Cuántos bocados debo darle? Con cinco bocados habrá hecho usted
una excelente faena. Sepa que hay quien se traga literalmente las
empanadas y quienes se llenan el vestíbulo bucal al primer bocado. Las
empanadas no son un manjar diseñado para este tipo de brontosaurios.
Normalmente, una empanada salteña tiene de 16 a 18 simbas. Dé cuenta de
ellas de tres en tres. Es lo más recomendable para no quedar como un
marrano delante de sus amistades.
¿Cuántas empanadas puedo comer? Pongamos por caso que su
anfitrión le haya convidado con una docena, ¡no debe usted comerse
ocho! Si ha sido invitado usted a un ágape en el que sólo se servirán
empanadas, puede comer entre 6 y 8. Pase usted de 8 y entrará en una
zona de alto riesgo biliar. Pero si su vesícula funciona como es
debido, puede seguir moliendo hasta que lo saquen a escobazos del
lugar. Cuando el envite contempla otros platos, además de la empanada,
tome usted un máximo de 4, si están buenas.
¿Con qué bebida puedo acompañarlas? Tres cuartos de vaso de un
buen vino tinto le ayudarán para una ración de entre cuatro y ocho
empanadas. Si por cada dos empanadas empina usted una cantidad de vino
superior al medio litro (cosa que suele suceder) su problema no son las
empanadas; éstas son solamente una excusa o una tapadera para disimular
su afición al trago. Para ahorrar tiempo, le recomendamos hacerse
directamente una transfusión en las antiguas bodegas Giol de la calle
Necochea. Por cierto, las empanadas caen bastante bien con Coca Cola,
aunque haya quien lo niegue. No beba cerveza ni champagne (un torrontés
blanco puede hacer sus veces tranquilamente).
¿Puedo preguntar "qué tienen adentro" o "de qué están hechas" o "tienen cebolla" o "son picantes"?
Hágalo y si al mismo tiempo de hacerlo pone usted cara de asco o de
incredulidad, tenga por seguro (delo por hecho, como dijo el trompudo)
que nunca más le invitarán a comer empanadas salteñas. Éstas se comen
sin preguntar y, a lo más, el único comentario admisible es uno
ex-post: "¡Pero qué buenas que estaban! ¿Me puede dar la receta?
¿A qué hora se comen las empanadas? Los salteños son capaces de
desayunar con ellas a media mañana (entre las 10 y las 11.30). Los
grandes rivales de la empanada para un tentempié mañanero en Salta son
los sandwiches imperiales. Un par de empanadas calientes son un buen
sucedáneo del café con leche y la ensaimada de que hablaba el tango. Se
pueden comer en el almuerzo y en la cena. Es extraño merendar con
ellas. ¡Por favor! Evite las empanadas recalentadas y nunca las coma
frías.
¿Es correcto dejar restos de empanada en el plato? No, no lo es.
Al contrario, es de muy mal gusto. Las empanadas se han inventado para
ser comidas en su totalidad. Evite dejar en su plato empanadas a medio
comer. Mucha gente suele dejar las colillas de la punta, pero esto
tampoco es correcto, ya que sus compañeros de mesa pueden contar las
colillas y saber cuántas se ha comido usted. No escarbe la empanada en
busca de ingredientes indeseables. Si le ha tocado un empanada que
contiene algo que no le gusta, aguante el trago y procure entonces no
repetir. No es muy usual encontrar empanadas con pasas de uva o
aceitunas (salvo en lugares de acusada influencia boliviana). No es de
buen anfitrión, en tales casos, poner pasas de uvas enormes y con
semillas y aceitunas con hueso.
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sábado, 01 de septiembre de 2007 |
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CARBONADA CRIOLLA
INGREDIENTES
-1Kg. de carne de vaca (tortuguita, aguja, paleta)
-2 cucharadas de Grasa Ultra
-1 cebolla
-2 tomates
-2 cucharadas de conserva de tomates
-2 choclos frescos
-1 lata de choclo desgranado
-sal, pimienta y tomillo a gusto
-4 duraznos maduros amarillos
-1 trozo mediano de zapallo
-3 papas medianas
.
PREPARACION
Calentar
en una cazuela la grasa Ultra, agregar la cebolla picada, dorar e
incorporar la carne cortada en trocitos. Dorar, agregar los tomates
pelados, sin semilla y picados, la conserva, sal, pimienta, tomillo y
caldo a gusto. Dejar cocinar 15 minutos. Agregar los choclos en ruedas,
el desgranado con el jugo, 2 duraznos en trozos y cocinar 15 minutos
mas. Incorporar cubos de papas y zapallo y completar la cocción, unos
30 minutos mas. Agregar el restos de los duraznos cortados, dejar
cocinar un minutos mas y servir. Tradicionalmente se sirve dentro de un
zapallo cocido al horno con manteca, azúcar y leche.
TORTA FRITA
Porciones: 10 - Preparación: 60` - Cocción: 20`
INGREDIENTES:
500 gr de harina
5 cucharadas de grasa derretida
1 huevo
½ taza de leche
1 cucharadita de sal gruesa.
PREPARACIÓN:
Hierva la leche con sal. Haga una corona con la harina y ponga en el
medio, 2 cucharadas de grasa, el huevo, la leche y la sal. Forme una
masa amásela bien.
Haga bollitos y déjelos descansar, tapados durante 15`minutos.
Estírelos con las manos, dejándoles los bordes algo mas gruesos que el
centro.
Hágales un hueco en el medio, con el dedo y fríalas en la grasa
hirviendo. Se sirven calientes y espolvoreadas con azúcar molida o
azúcar impalpable.
HUMITA A LA OLLA
Descripción: El maíz fresco o choclo es muy apreciado en la mesa
criolla; se consume entero cocido o asado, o rallado en humitas y
pastel.
Se pelan y rallan los choclos. Aparte se pica la cebolla y se dora en
grasa o manteca; se agregan tomates pelados y cortados en trozos
chicos; puede condimentarse con un poco de orégano y una hoja de laurel
y ají molido. Se añaden los choclos rallados, azúcar, sal, y se mezcla
bien. Se agrega leche en cantidad suficiente para que el choclo se
cocine totalmente; debe revolverse a menudo para evitar que se pegue.
La humita en olla es un manjar cremoso y espeso.
MAZAMORRA
Descripción: Se prepara con harina de maíz o simplemente maíz
partido (previamente dejado en remojo un día), con azúcar y miel. A
veces se lo cocina con leche, hervida con azúcar y vainilla (región
central-cuyana) . En el noroeste y especialmente en Santiago del
Estero, también se la llama api.
PASTEL DE CHOCLO
Descripción: Se rallan 6 choclos y se pasan por un tamiz grueso
para quitar los pellejos. Se colocan en una cacerola con ½ taza de
leche, 2 cucharadas de grasa (o manteca), ½ taza de azúcar y una pizca
de sal. Cuando el choclo está cocido se le agregan 5 yemas de una en
una, revolviendo con cuidado. Se saca del fuego y se le añaden las 5
claras batidas a nieve, sin dejar de revolver.
Se coloca en una fuente de horno previamente enmantecada y se lleva a
horno suave durante media hora. Antes de servir se espolvorea con
azúcar y canela molida, si se desea.
Como el pastel de papas, éste también puede llevar una base o un
relleno de picadillo de carne y huevos duros.
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sábado, 01 de septiembre de 2007 |
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EMPANADA SALTEÑA
Ingredientes: Para la Masa:
1 kilo de harina leudante,
200 gramos de manteca,
150 gramos de grasa pella,
un huevo,
una cucharada de azúcar,
una cucharada de sal,
1/2 litro de agua tibia.
Para el Recado: Un kilo de carne,
dos cebollas grandes,
una cucharada de pimentón,
una cucharadita de ají molido, sal y pimienta,
1/2 kilo de papas,
100 gramos de pasas de uva sin semilla,
3 huevos duros
aceitunas.
Procedimiento
Masa:
1. colocar en un bol, la harina, aparte batir el huevo, agregar la manteca y la grasa derretida, el azúcar, la sal, agregar el agua tibia, mezclar bien todos estos elementos y colocar en el centro de la corona de harina. Ir tomando la harina de a poco a poco, hasta formar una masa regular (ni dura ni blanda) que quede bien lisa. Separarla en dos bollos, cubrirlos con un bol y dejarlos descansar 20 minutos aproximadamente.
Relleno o recado como se le dice en Salta:
2. pelar y cortar las papas en daditos más bien chicos, ponerlas a cocinar en agua hirviendo con sal, hasta su media cocción. Cortar la carne también en dados chicos, ponerla en un bol, agregarle dos cucharadas de agua caliente, sal y pimienta.
3. Colocar en una cacerola dos cucharadas de aceite y tres de manteca, calentar bien y agregar la cebolla picada fina, cocinar unos minutos y agregarle el pimentón, el ají y la carne, cocinar ligeramente moviendo continuamente, agregarle las papas bien escurridas, condimentar y mezclar todo bien.
4. Estirar la masa bien fina, cortar discos más bien grandes, colocar en el centro una cucharada de relleno sobre este, pasas de uva, huevo picado y aceitunas cortaditas. Cerrar las empanadas (unir los bordes con salmuera tibia, para que no se despeguen) haciendo repulgo (en Salta se le dice zimbado, que con años y extremada paciencia se logran verdaderas "obras de arte"), colocarlas en asadera y cocinar en horno caliente. También se pueden freír.
EMPANADAS TUCUMANAS
Sin duda alguna, de entre todos
los platos tradicionales de Tucumán se destaca la EMPANADA tucumana, un exquisito
preparado de carne, huevos duros y cebolla de verdeo, entre otros
ingredientes, todos picados y colocados en una masa redonda, doblada
por la mitad y cerrada con repulgue. No falta quien le asigne el
apelativo de reina de la gastronomía tucumana y tampoco el que la
compara con la mujer, con curvas y con capacidad de seducir a los
hombres con su aroma y sabor.
Es una comida que convoca no sólo a los tucumanos, sino también a
aquellos que desde otras geografías vienen a visitarnos. Se la puede
encontrar con facilidad durante todo el año, y tienen la ventaja de su
bajo costo.
La relevancia nacional de este producto está puesta de manifiesto en
que todos los años, a partir de 1979, en el mes de setiembre, se
celebra en Famaillá, una ciudad del interior tucumano, la Fiesta
Nacional de la Empanada.
Durante los tres días que dura la fiesta se pueden degustar las mejores
empanadas del país mientras se asiste a espectáculos folklóricos,
muestras artesanales y por supuesto se puede ver en acción a las
mejores maestras en el arte de la empanada, cuyos productos serán
evaluados por un jurado de 20 personas, encargado de coronar a la nueva
Campeona del año.
Esta nueva campeona no podrá volver a participar en esta contienda,
sólo podrá hacerlo al año siguiente, en el Torneo "Campeona de
campeonas", donde participan las ganadoras de los diez últimos años.
En cuanto a su elaboración e ingredientes se pueden encontrar algunas
discrepancias en alguna bibliografía y entre "las" entendidas, pero los
principales elementos que caracterizan a la tradicional empanada
tucumana son:
- La carne de matambre de buena calidad picada a cuchillo. También se
puede usar otros cortes de carne vacuna, el pollo, el mondongo y el
queso, pero no son las tradicionales.
- Condimentos básicos: pimentón, cebolla verde picada, sal, comino y
ají si se las prefiere picantes. Las cantidades oscilarán de acuerdo a
la cocinera.
- Llevan huevo duro picado pero no papas, pasas, aceitunas ni azúcar.
El agregado de alguno de estos ingredientes las convierten en empanadas
salteñas o cordobesas.
-
La masa debe ser casera, elaborada a base de harina, agua, sal y grasa vacuna.
Ingredientes: Masa:
1 kg. de harina
1 yema
1 taza de grasa de pella
Relleno:
1 kg. de nalga cortada a cuchillo
1 taza de grasa
de pella derretida
4 cebollas de verdeo cortadas en rodaja
2 cebollas picadas
2 huevos duros picados
100 gs. de pasas de uva
1 cda. de pimentón dulce
1 cdita. de ají picante
1 taza de aceite
Masa:
1. Formar la corona de harina, colocar la sal, la grasa
derretida y la yema de huevo. Tomar la masa con agua suficiente para
unirla.-
2. Amasar bien y dejar reposar 20 minutos. Cortar la masa
con la mano y darle forma de bollito, que se estiran por separado,
preparando tapas de 2 milímetros de espesor.-
Relleno:
1. Colocar los trocitos de carne en una cacerola y verter
encima agua hirviendo en cantidad necesaria para cubrirlos. Revolver con una
cuchara de madera hasta que queden blanduzcos. Luego colar.-
2. Aparte, freír en una cacerola las cebollas cortadas en
cubitos hasta que queden transparentes y sin dorarse. Agregar el pimentón,
previamente diluido en un poquito de agua fría y revolver continuamente
durante 5 minutos. Sazonar con las especias y la sal y dejar enfriar.-
3. Cuando se añade el relleno se le agregan las pasas de
uva y los huevos duros.- Esta masa permite freír las empanadas en abundante
grasa o aceite, pero también puede hacerse al horno.
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