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Escrito por Marta Juarez
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domingo, 09 de septiembre de 2007 |
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 Por las veredas de agosto,
Tartagal se va renovando
entre lapachos coposos
que vienen resucitando.
¡Ay Lunita de las Flores,
muestra el hilo de tu sonrisa,
haz florecer los amores,
con tu agua pura bendita!
¡Sal de tu cuna azulina
y abre tu blanca pollera
al viento que disemina
augurios de primavera!
¡Abra tu alforja la Lluvia,
ay lunita jardinera!
¡Las semillas resucita
de la tierra prisionera!
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Escrito por Norte del Bermejo
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martes, 19 de junio de 2007 |
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Hay dos momentos del año en los que la
distancia angular del Sol al ecuador celeste de la Tierra es máxima.
Son los llamados solsticios. El de verano es el gran momento del curso
solar y -a partir de ese punto- comienza a declinar. Antes de
cristianizarse esta fiesta, los pueblos de Europa encendían hogueras en
sus campos para ayudar al Sol en un acto simbólico con la finalidad de
que "no perdiera fuerzas". En su consciencia interna sabían que el
fuego destruye lo malo y lo dañino. Posteriormente, el hombre seguía
destruyendo los hechizos con fuego. Se ha asociado esta festividad al
solsticio de verano, pero esto tan solo es cierto para la mitad del
mundo o, mejor dicho, para los habitantes que viven por encima del
ecuador (en el hemisferio norte) ya que para los del sur el solsticio
es el de invierno y si me apuran, ni tan siquiera para todos ellos pues
esto de San Juan, al menos con este nombre, es patrimonio del mundo
cristiano. Aunque no crean que en los países orientales, con ritos y
creencias distintas, no se celebran estas fiestas (eso sí, con otros
nombres a cual más variopinto) conservando en todas ellas la misma
esencia: rendir un homenaje al Sol, que en ese día tiene un especial
protagonismo: en el hemisferio norte es el días más largo y, por
consiguiente, el poder de las tinieblas tiene su reinado más corto y en
el hemisferio sur ocurre todo lo contrario. En cualquier caso al Sol se
le ayuda para que no decrezca y mantenga todo su vigor.Este simbolismo
era compartido por pueblos distantes, separados por el océano
Atlántico. Es el caso de los viejos incas en Perú. Los dos festivales
primordiales del mundo incaico eran el Capac-Raymi (o Año Nuevo) que
tenía lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el
Inti-Raymi (o la fiesta del Sol) en la impresionante explanada de
Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el momento de la salida del
astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba: "¡Oh, mi Sol! ¡Oh,
mi Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi
Sol!" Este gran festival se sigue practicando y representando hoy en
día para conmemorar la llegada del solsticio de invierno, con un claro
tufillo turístico. Los habitantes de la zona se engalanan con sus
mejores prendas al estilo de sus antepasados quechuas y recrean el rito
inca tal y como se realizaba (más o menos) durante el apogeo del
Tahuantinsuyo.

ORÍGENES PAGANOS
Ni que decir tiene que esta fiesta solsticial es muy anterior a la
religión católica o mahometana. E incluso, dentro de las distintas
prácticas religiosas, no se ha celebrado en la misma fecha. Uno de los
antecedentes que se puede buscar a esta festividad es la celebración
celta del Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre
significaba "fuego de Bel" o "bello fuego" y era un festival anual en
honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que
eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los
druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y
defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que
el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para
que sus plegarias fueran mejor
atendidas. Otra de las raíces de tan singular noche hay que buscarla en
las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo, que se celebraban en el
solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter
purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la
guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar
tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades
medicinales a la hierbas recogidas en aquellos días.
Es curioso que entre los beréberes de África del norte (Marruecos y
Argelia) se enciendan el 24 de junio, durante la fiesta llamada ansara,
hogueras que producen un denso humo considerado protector de los campos
cultivados. A través del fuego se hacen pasar entonces los objetos y
utensilios más importantes del hogar. Los beréberes las encienden en
patios, caminos, campos y encrucijadas y queman plantas aromáticas.
Prácticamente ahuman todo, incluso los huertos y las mieses. Saltan
siete veces sobre las brasas, pasean las ramas encendidas por el
interior de las casas y hasta las acercan a los enfermos para purificar
e inmunizar el entorno de todos los
males. Lo cierto es que esta costumbre beréber de celebrar el solsticio
es preislámica porque se basa en el calendario solar, mientras que el
musulmán es
lunar. El cristianismo fue experto en reciclar viejos cultos paganos.
Lo que antaño se hizo en Baños de Cerrato (a unos cuantos kilómetros de
Palencia) es uno de los muchos ejemplos que se pueden esgrimir al
respecto. Ya en época romana existían en esta localidad unas fuentes o
baños consagrados a las ninfas (hasta el punto de encontrarse un altar
dedicado a ellas) cuyas aguas tenían propiedades curativas. El rey godo
de Toledo, Recesvinto (siglo VII), llegó hasta aquí y gracias a sus
aguas se curó de una enfermedad. Como por entonces ya se había
convertido al cristianismo, mandó erigir un templo en acción de gracias
y se buscó como patrono a un santo que tuviera algo que ver con las
aguas, y todas las papeletas las tenía San Juan Bautista. Este es el
origen da la famosa basílica visigótica de San Juan de Baños, en cuyo
recinto se celebra la "misa en rito hispano-visigótico-mozárabe", el
domingo más cercano a San Juan, declarada de interés turístico.
SÚBITAS APARICIONES Y DESAPARICIONES
En algunas leyendas piadosas, hasta los santos aprovechan la víspera de
este día para trasladarse milagrosamente a otra parte. Es el caso de
"Santa Trahamunda", una santa gallega de mirada melancólica, cuya
imagen se puede ver en el Monasterio de Poio (Pontevedra) al lado de su
supuesto sepulcro visigodo. Tiene una bonita historia de traslación
milagrosa la víspera del día de San Juan, desde las mazmorras árabes de
Córdoba a su monasterio. Fuera de estas leyendas piadosas tan alejadas
en el tiempo y en el espacio, y volviendo a nuestro mundo terrenal,
encontramos otros casos de desapariciones bastante enigmáticas. En una
de ellas un vecino de Collbató, cerca de Montserrat (Barcelona),
desapareció en la noche de Sant Joan de 1975 cuando volvía de apagar un
incendio forestal junto con unos amigos. Se hallaba en terrenos
propiedad de Can Rogent, zona llana, fácil de andar y en la que es
difícil extraviarse. No obstante, nunca más se supo de él, ni vivo ni
muerto. Puestos a hablar de desapariciones misteriosas, es preciso
referirse a un curioso personaje cántabro llamado Francisco de la Vega
Casar, más conocido como "el hombre-pez de Liérganes" (localidad donde
hay un monumento en su memoria). Nació en 1628 y su temprana habilidad
para la natación le sirvió para ser considerado el primer nadador de
largas distancias de la Historia de España. Al parecer, tenía una
extraña afección en la piel que le daba un aspecto escamado, razón por
la cual sus paisanos, asombrados tanto por su aspecto como por su
capacidad para nadar, le dieron el apodo de "el sireno" y extendieron
el rumor de que era una especie de tritón.
Enviado por su padre a Bilbao para que aprendiese el oficio de
carpintero, desapareció misteriosamente en la ría en la víspera de San
Juan de 1673. Seis años después, en 1679, reapareció en la bahía de
Cádiz cubierto de escamas y habiendo perdido la razón y el habla. Al
regresar a su tierra vivió nueve años de modo extravagante, siempre iba
descalzo y de vez en cuando pronunciaba las palabras "tabaco", "pan" y
"vino". Se le tuvo por loco hasta que un día desapareció de nuevo en el
mar sin dejar rastro y esta vez para siempre.
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Escrito por Norte del Bermejo
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martes, 19 de junio de 2007 |
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En invierno es época de siembra. Allí procuraremos, como el
sembrador, elegir los mejores granos. Análogamente es época de pensar en nuestros
objetivos para el nuevo ciclo, conforme a la experiencia adquirida
El sol se ha alejado del hemisferio y la tierra se
prepara para trabajar interiormente. Los frutos de la cosecha anterior ya han
sido recogidos. Es el momento para seleccionar los mejores frutos, obtener sus
semillas y volver a sembrar. Hay frutos que se pasmaron, se pudrieron o no se
desarrollaron bien. Estos se eliminan y se guardan los mejores.
Análogamente,
hay un momento para evaluar los objetivos logrados. De todo lo que te has
propuesto, seguramente habrá metas que no se han conseguido todavía. Esto no
es un fracaso si aprendes de la experiencia. Es decir, si investigas cuales son
las causas que han impedido hasta ahora su logro. Una vez determinados los
obstáculos que lo han impedido, elabora un plan para superarlos y acercarte, de
esta manera, a un éxito final.
Los obstáculos pueden ser de diversa índole. La
mayoría seguramente están en ti mismo. No culpes a nadie de lo que te sucede.
No culpes a los demás si no has logrado todavía determinadas metas. Tal vez no
sea tiempo todavía, quizás tengas que desarrollar otros objetivos antes, tal
vez tengas que vencer tus temores, o emplear más energía y voluntad para
conseguirlos. A veces las metas son poco realistas y en ese caso deberás
replantearlas para avanzar por etapas: una escalera se sube peldaño a peldaño.
Un período de amor y solidaridad
Nosotros, seres humanos, hemos vivido cientos de miles
de años en estrecho contacto con la naturaleza, siendo parte de ella misma.
Solamente estos últimos siglos hemos construido ciudades y nos hemos alejado de
ella. Pero todo nuestro ser sigue respondiendo a esos ciclos, llevamos ese
programa en nuestros genes.
Imagina una tribu viviendo en cuevas o chozas en pleno
invierno. Para sobrevivir han debido guardar los granos de los alimentos que
cosecharon para alimentarse con ellos en invierno, cuando escasean los vegetales
para comer. También protegen sus animales para tener disponible, especialmente,
leche.
De acuerdo a la dedicación y esfuerzo, es seguro que
algunas familias logran mejores cosechas que otras. Pero si quienes tienen para
comer en el invierno se guardan lo que tienen e incluso lo que no alcanzarán a
comer y no comparten con quienes no tienen lo suficiente, el resultado sería la
muerte de algunos miembros de la tribu. Y esto, lógicamente, perjudica a la
totalidad, pues los debilita. De modo que, por razones de superviviencia, toda
la tribu comparte lo que tienen para pasar la época más difícil.
El sol, como hemos dicho, se ha alejado. Hay más frío
y más escasez de todo. El sol es la fuente de vida y de calor. Sin embargo, el
ser humano observa fácilmente que el sol retornará y la naturaleza volverá a
mostrar su abundancia y esplendor.
Los
miembros de la tribu se reúnen en torno de una fogata. El fuego obviamente les
da calor, luz y además, probablemente les permite cocinar algunos alimentos.
Juntos, se apoyan y comparten lo que tienen.
Esto se va transformando en una celebración y una
ceremonia. El fuego es la representación del sol, momentáneamente alejado. Es
también el elemento transformador de todo: lo que era sólido lo transforma en
líquido, lo líquido en vapor, lo denso se transforma en algo sutil.
Los pueblos de todos los lugares del planeta comienzan
a celebrar el Solsticio de Invierno.
De allí que las fiestas solsticiales se acompañan de
fuego. Incluso se colocaron antorchas en los árboles para iluminar el camino y
el lugar de la celebración. En la noche solsticial se intercambian obsequios.
Es noche de solidaridad, de amor y de esperanza.
 
Cuando el cristianismo comienza a propagarse en Europa,
asimila estas fiestas solsticiales a sus propios ritos y símbolos. De allí que
se fija la fecha del nacimiento de Jesús en el Solsticio de Invierno
(Hemisferio Norte). El niño Jesús pasa a simbolizar para los cristianos la
idea de solidaridad, amor y esperanza. Por eso se colocan luces en los árboles,
a semejanza de las antorchas que antiguamente se colocaban en el norte de
Europa. Por eso se intercambian regalos, aunque en la mayoría de los cristianos
de hoy, pasa a ser simplemente una expresión de materialismo y consumismo.
Muchos han olvidado que no es importante el valor material, sino que cada uno
debe dar algo de sí que pueda compartir con los demás, para que juntos, unidos
en amor y solidaridad, puedan mejorar su calidad de vida.
Es el momento de tener fe y esperanza que todo irá
mejor si tenemos la actitud interior correcta, si amamos y si somos solidarios
Serval
Sugerencias de actividades
Hay una práctica muy valiosa que nos
ayuda a desarrollar más voluntad y convicción para conseguir nuestras metas en
el nuevo ciclo de nuestra vida. La he llamado: "Quema de obstáculos"
1. Determina de la manera más precisa posible cuáles son
los obstáculos que se te han presentado hasta ahora.
2. Identifica con claridad cuáles son los obstáculos
que están en ti mismo (deberían ser la mayoría o todos).
3. Anota los obstáculos en una o varias hojas de
papel. Realiza este trabajo varios días para que tu mente interior vaya
identificando ojalá todos los obstáculos que te impiden obtener mejores
frutos.
4. Planifica, define y redefine tus objetivos para el
nuevo ciclo de tu vida. Imagina en qué etapa irán para la próxima primavera.
En esa época deberían empezar a "florecer", a exteriorizarse su
avance.
5. En un cuaderno, anota también tus metas y objetivos
lo más específicos posibles, señalando cómo quieres lograrlos, cuándo
esperas que se realizan, de qué manera y en qué lugar.
6. En
el momento del Solsticio de Invierno o lo más cercano posible, en un recipiente
de metal o de greda coloca un poco de alcohol, algo de algodón y tus hojas
donde anotaste tus obstáculos. Enciende el alcohol y quema las hojas. Eso
representará la quema de tus obstáculos. Mientras se consumen, mentaliza el
firme propósito de vencer tus dificultades, de emplear toda la energía
necesaria para conseguir tus nuevas metas.
7. Observa a continuación tu cuaderno donde anotaste
tus metas y te visualizas como si ya las hubieras logrado.
8. Todos los días, de preferencia en la mañana, mira
tu cuaderno de metas y has una rápida película mental donde te veas logrando
cada una de ellas.
Prepara tus regalos y entrégalos
Has una lista de las personas a quienes amas. Ojalá tu
lista sea muy grande. Piensa en tus riquezas: tienes cualidades, virtudes,
experiencias, buenos sentimientos, buenos pensamientos. Eres capaz de sonreír,
de abrazar, de escuchar atentamente, de estimular, de motivar... Anota junto al
nombre de tus amigos, familiares y conocidos que anotaste qué de toda tu
riqueza puedes compartir con ellos. Piensa qué les gustaría a cada uno
recibir: una sonrisa, una tarjeta de saludo hecha por ti mismo, un
agradecimiento, un abrazo, un libro, una parte de tu tiempo...
Y lo más importante, ¡comienza ya a dar algo de ti
mismo! Todos esos regalos son verdaderas expresiones de amor. Y mientras más
amor entregues, más amor recibirás. ¡Nunca se te acabará!
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Escrito por Norte del Bermejo
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martes, 19 de junio de 2007 |
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 Tiene una rica historia que se remonta hasta la prehistoria. En Egipto
fué Anubis, dios de los Muertos. Acompañaba a las almas en los
infiernos. Lo relaccionaron con la cabra, y a ésta con el dios Pan,
pues tenía cuernos y patas de macho cabrío. Pan nacía cada año en el
solsticio de invierno, y moría con el de verano. Luego los cristianos
lo convierten en Satán y Bafomet, el dios Templario. Parece emparentado
con las fiestas saturnales romanas y con los sátiros. Pan tambien
participaba en desenfrenadas fiestas en las que se liberaban esclavos
para celebrar el alargamiento de los días y el acortamiento de la
oscuridad. En Mesopotamia se describía a la cabra montés junto al Arbol
de la Vida. Más tarde, en Babilonia fue el macho cabrío con cola de pez
llamado Kusarikku. Luego fué el dios babilonio Ea, el carnero
submarino. Era representado dentro de una concha, como el cangrejo
hermitaño de Cancer (su opuesto). La mitología griega es muy negra al
respecto. Kronos peleó con su padre Urano y le cortó los testículos con
su hoz. Luego se tragó a 5 de sus hijos vivos. Gracias a su esposa se
salvó su sexto hijo Zeus y devolvió a los otros cinco vivos y sanos.
Luego su nombre derivó a Chronos, aunque el dios griego del Tiempo fué
Opportunitas. Por esta confusión se comenzó a representar a Kronos con
una guadaña en vez de con la hoz. En Roma se le identificó con Saturno.
Mucho tiempo después se le identificó con la muerte, olvidando que
originariamente era el que anunciaba el triunfo de la luz (los días que
empezaban a alargarse). En astrología esotérica Capricornio representa
la puerta de la iniciación. Las cuevas eran escenarios frecuentes para
dicha ceremonia, la muerte del hombre común para que nazca el Discípulo
Avanzado. Las mitologías ayudan: en el solsticio de invierno nació en
una cueva el dios persa Mitra. No es casualidad que tambien nacieran en
cuevas Hermes, Zeus, Apolo y Dionisos. Sobre Jesucristo no se sabe si
fué en un establo o en una cueva. Amalthea es la cabra que amamanta a
Hércules en una cueva para huir de su cruel padre Kronos.
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Escrito por Norte del Bermejo
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martes, 19 de junio de 2007 |
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El famoso Gran Menhir Brisé (que podía haber medido alrededor de 20
metros de alto) y los elaborados alineamientos de piedras de Carnac forman
parte de un grupo de monumentos rituales con una importancia similar; son
los más grandes que se conocen de la región noroeste de Francia, junto
al golfo de Morbihan.
Este centro ritual también incluía grandes
túmulos, y alcanzó su máximo desarrollo a finales del III milenio a. de
C.
Es probable que la construcción de estos inmensos monumentos durante este período responda a una tendencia perdurable hacia una centralización política (y en
consecuencia ritual).
A pesar de que se tienen pocos conocimientos sobre las creencias religiosas
que inspiraron estos monumentos, no cabe duda de que los acontecimientos
relacionados con la astronomía y las estaciones eran importantes.
Newgrange, Irlanda, la luz del sol sólo cae sobre la cámara central
de la tumba de corredor que está dentro del círculo de piedras durante
el solsticio de invierno. El sol naciente de un día de verano se alinea
con el eje de Stonehenge, mientras que el menhir central de la alineación
de Ballochroy define el punto sobre el horizonte donde se pone el sol en verano.
Existen muchas otras observaciones astronómicas que pueden deducirse
de estos monumentos, los cuales, además de la Luna y el Sol (que muy
posiblemente podían haber tenido un significado religioso importante para
estas primeras comunidades agrícolas), también hacían referencia a las
estrellas, en especial a Sirio.
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