|
Escrito por Domingo F. Sarmiento
|
|
domingo, 15 de junio de 2008 |
|
Todos los gauchos del interior son rastreadores. Pero el más
conspicuo de todos, el más extraordinario, es el rastreador. En llanuras tan
dilatadas, en donde las sendas y caminos se cruzan en todas direcciones, y los
campos en que pacen o transitan la bestias son abiertos, es preciso saber
seguir las huellas de tu animal, y distinguirlas de entre mil, conocer si va
despacio ( ligero, suelto o tirado, cargado o de vacío: esta es una ciencia
casera y popular. Una vez caía yo de un camino de encrucijadas al de Buenos
Aires, y el peón que me conducía echó, como ch costumbre, la vista al suelo:
"Aquí va —dijo luego— una mulita mora muy buena...; ésta es la tropa de
don N. Zapata..., es 1 muy buena silla..., va ensillada..., ha pasado
ayer..." Este hombre venía de la Sierra de San Luis, la tropa volvía dl
Buenos Aires, y hacía un año que él había visto por última ve: la mulita mora,
cuyo rastro estaba confundido con el de toda una tropa en un sendero de dos
pies de ancho. Pues esto, que parece increíble, es, con todo, la ciencia
vulgar; éste era un peón de árrea*, y no un rastreador de profesión.
El rastreador es un personaje grave, circunspecto, cuyas
aseveraciones hacen fe* en los tribunales inferiores. La conciencia del
saber
que posee le da cierta dignidad reservada y misteriosa. Todos le tratan
con
consideración: el pobre, porque puede hacerle mal, calumniándolo o
denunciándolo; el propietario, porque su testimonio puede fallarle. Un
robo se
ha ejecutado durante la noche: no bien se nota, corren a buscar una
pisada del
ladrón, y encontrada, se cubre con algo para que el viento no la disipe.
Se
llama en seguida al rastreador, que ve el rastro y lo sigue sin mirar,
sino de
tarde en tarde, el suelo, como si sus ojos vieran de relieve esta
pisada, que
para otro es imperceptible. Sigue el curso de las calles, atraviesa los
huertos, entra en una casa, y, señalando un hombre que encuentra, dice
fríamente: "Este es! " El delito está probado, y raro es el
delincuente que resiste a esta acusación. Para él, más que para el juez,
la
deposición del rastreador es la evidencia misma: negarla sería ridículo,
absurdo. Se somete, pues, a este testigo, que considera como el dedo de
Dios
que lo señala. Yo mismo he conocido a Calíbar, que ha ejercido, en una
provincia, su oficio, durante cuarenta arios consecutivos. Tiene, ahora,
cerca
de ochenta arios: encorvado por la edad, conserva, sin embargo, un
aspecto
venerable y lleno de dignidad. Cuando le hablan de su reputación
fabulosa,
contesta: "Ya no valgo nada; ahí están los niños".
|
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Norte del Bermejo
|
|
domingo, 12 de agosto de 2007 |
|
"Declárase el día 6 de diciembre Día Nacional del Gaucho". Así, muy
escuetamente, nos enteramos a través de las páginas del Boletín Oficial
de la República Argentina del lunes 10 de enero de 1994, que por Ley
Nacional Nº24.303, el Gaucho tiene su día.
Los fundamentos de la Ley comienzan afirmando que "La Sociedad
Argentina está en deuda con el Gaucho, Arquetipo de la
Nacionalidad...". Este trascendente enunciado trasunta el hondo sentir
patriótico que despierta la "Causa Gaucha" en el sentir nacional, dando
de ella testimonio lo actuado por la Comisión de Legislación General,
por ambas Cámaras del Congreso Nacional y por el mismo Poder Ejecutivo,
quienes, por unanimidad votaron el proyecto de Ley y firmaron su
promulgación.
La fecha del 6 de diciembre no fue elegida al acaso: coincide con la aparición del primer tomo de "El Gaucho Martín Fierro"
de José Hernández. En efecto, conforme a los antecedentes conocidos
basados en antiguas referencias periodísticas, el 6 de diciembre de
1872 se dio a conocer por primera vez la obra cumbre de la literatura
gauchesca.
La Confederación Gaucha Argentina colaboró con el asesoramiento y la
presencia de su Presidente en la promulgación de la Ley 24.303, cuyo
proyecto fue presentado por el Diputado Nacional por la Provincia de
Buenos Aires, don Alberto Albamonte.
La primera celebración del Día Nacional del Gaucho tuvo lugar en la
Ciudad de Tandil (prov. de Buenos Aires) el domingo 4 de diciembre de
1994. Durante el encuentro fue formalizada la adopción de la figura del
Resero argentino, con su atuendo típico y sus aperos, para ser usada
como uniforme del portaestandarte y escoltas del Batallón Logístico 1
del Ejército Argentino. La ceremonia de investidura se realizó en la
Plaza de Armas de la Unidad, en la ciudad de Tandil.
Cabe señalar que inmediatamente después de sancionada la Ley 24.303,
el Diputado Nacional Albamonte puso manos a la obra para editar un
libro utilizando los fundamentos de su presentación legislativa. El
ordenamiento de la abundante bibliografía y el prólogo de la obra
fueron encomendados a la pluma gaucha del Comodoro Juan José Güiraldes.
|
|
|
Escrito por Norte del Bermejo
|
|
domingo, 12 de agosto de 2007 |
|
Los restos mortales del polémico ex-caudillo y presidente de la
República Argentina don Juan Manuel de Rosas (1793 - 1877) fueron
repatriados desde Southamton (Gran Bretaña), donde el estadista murió
en exilio voluntario.
En París los restos fueron transbordados a un avión de la Fuerza Aerea
Argentina que los transportó hasta la ciudad de Rosario, donde fueron
subidos a un buque de la Armada Argentina y llevados hasta la Dársena
Norte de la ciudad de Buenos Aires.
La Confederación Gaucha Argentina fue especialmente invitada para
participar en los actos de recibimiento de quien en vida fuera también
Gaucho. A efecto de convocar las Federaciones Gauchas del país y demás
instituciones, se nombró una "Comisión Nacional de Gauchos para la
Repatriación de los Restos Mortales de don Juan Manuel de Rosas".
|
|
|
Escrito por Norte del Bermejo
|
|
domingo, 12 de agosto de 2007 |
|
Entre los días 16 a 25 de agosto de 1984, el presidente de la
Confederación Gaucha Argentina, Comodoro Juan José Güiraldes, recorrió
en vehículo las provincias del Chaco, Santiago del Estero, Tucumán,
Jujuy, Salta y Córdoba, con la misión de confraternizar con las
entidades gauchas del Norte Argentino, a la par que aglutinarlas
alrededor de un ideal común.
De La Pampa al Chacho, en la Banda del Río Salí, con los Gauchos de
Güemes, hasta alcanzar Jujuy, la "Capital del Éxodo"... de etapa en
etapa... el viaje cobró ribetes de apoteosis.
Un emotivo desfile de 1572 jinetes gauchos montados en fletes
marchadores y ataviados con ponchos de vicuña, o con el poncho celeste
y franca blanca (rememoración de Lavalle), cerró el viaje en San
Salvador de Jujuy.
Encabezaban la columna el presidente de la Confederación Gaucha
Argentina, Comodoro Güiraldes, y el presidente de la Federación Gaucha
Jujeña don Gabriel Zamorano.
|
|
|
Escrito por Norte del Bermejo
|
|
domingo, 12 de agosto de 2007 |
|
El gran desfile gaucho
La Agrupación Tradicionalista de Salta "Gauchos de Güemes"
invitó a la Confederación Gaucha Argentina a participar en el Homenaje
al General Don Martín Miguel de Güemes en el 160º aniversario de su
muerte.
Este trascendente y emotivo acto tuvo lugar el 22 de marzo de 1981 en
la ciudad de Buenos Aires.
La prensa estimó en treinta mil el número de personas congregadas en
torno al monumento del General salteño. A la sazón desfilaron más de
dos mil paisanos montados en caballos en su mayoría criollos,
provenientes de los cuatro puntos cardinales del país.
Esa mañana, 22 de marzo de 1981: "De las jaulas bajaban caballos de
campo, fletes comunes, de distinto y desparejo pelaje, la mayoría
criollos, alguno que otro definidamente mestizo, en un entrevero de
zainos, alazanes, bayos, gateados, picazos, malacaras, ruanos,
doradillos, overos, tobianos... Todas las gamas de pelos descubriendo
los orígenes".
"El clima era de fiesta. Se abrieron los portones de la Rural y
empezó el imponente espectáculo vivido en la ciudad de Buenos Aires"
"La sorpresa del público se transformaba en muestras de entusiasta
adhesión. Aplausos, saludos, bocinazos amistosos". "Cuadras y cuadras
de jinetes gauchos marchando al tranco, en perfecto orden. Ninguno
igual a otro".
"La sombra majestuosa de Güemes protegía ese abigarrado contingente de
paisanos llegados de todos los rumbos de la Patria".
"También como Güemes y sus gauchos legendarios, llegamos y nos
retiramos, sin dejar más rastro que el objetivo cumplido. Las tropas
norteñas aparecían, daban el combate y desaparecían en los montes.
Queda algo así como una visión fantasmal de su paso. Como quedó en
Buenos Aires la visión apoteótica de los dos millares de paisanos
pasando por la Avenida del Libertador ese domingo a la tarde".
|
|
|
Escrito por Norte del Bermejo
|
|
martes, 31 de julio de 2007 |
|
El culto a la Pachamama es, probablemente, la más popular de las creencias mitológicas del ámbito incaico que sobrevive con la fuerza origi9naria en algunas regiones del Noroeste Argentino (NOA) y muy especialmente en Jujuy. La difusión del mito usa como vehículo las lenguas quichua y aimara. Cuando llegaron los españoles, la Pachamama ya era venerada en el folklore incaico, lo cual indica que su origen hay que buscarlo en las comunidades agrícolas del occidente sudamericano.
El primero de agosto es el día de la PACHAMAMA. Ese día se entierra en un lugar cerca de la casa una olla de barro con comida cocida. También se pone coca, YICTA, alcohol, vino, cigarros y chicha para carar (alimentar) a la Pachamama. Ese mismo día hay que ponerse unos cordones de hilo blanco y negro, confeccionados con lana de llama hilando hacia la izquierda. Estos cordones se atan en los tobillos, las muñecas y el cuello, para evitar el castigo de la Pachamama.
Hoy se da este nombre a la tierra en un concepto deificado. Es la Madre Tierra, como la representación del dios del bien, ella que nos demuestra generosidad en todo sentido, haciendo mudar los frutos u ofreciéndonos los minerales y riquezas guardadas en su seno.
A esta deidad periódicamente se le rinde pleitesía mediante el acto ritual denominado Challa, en afán de reparar con este rito la acción humana de hollar en su seno, al mismo tiempo se agradece los bienes que nos ofrece para nuestro sustento o las riquezas que guardaba en su seno, pidiendo que no deje de favorecernos.
La Pachamama es por lo tanto la diosa femenina de la tierra y la fertilidad; una divinidad agrícola benigna concebida como la madre que nutre, protege y sustenta a los seres humanos. La Pacha Mama vendría a ser la diosa de la agricultura comunal, fundamento de toda civilización y el Estado Andino.
|
|
|