El día dedicado a honrar a la Virgen de la Peña, es el tercer domingo
de agosto, y el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, fecha
que llegan a la zona una multitudinaria peregrinación que va creciendo
año tras año. Es costumbre de los creyentes ascender al cerro donde
muchos dicen “ver a la Virgen sobre una laja con un niño en brazos”.
Así en la cumbre del cerro dejan sus ofrendas y reliquias en
agradecimiento por los milagros concedidos. Otro tanto sólo asiste en
la Capilla a las misas que ofician los franciscanos.
Transcribimos a continuación las
versiones existentes acerca del origen de la aparición de la Virgen de
la Peña, tomado del sitio:
http://ar.geocities.com/santuarioyariguarenda/ diseñado por Silvana
Sica:
… puede tomarse de tres versiones: la criolla, la eclesiástica y la chiriguana.
La Versión Criolla. El Origen
1- Apareció a una familia de hacheros, pidiéndole que trataran bien a su hijo Jesucristo, no causándole dolor y no pecando.
2- Unos arrieros venían de Bolivia por Yariguarenda, abriendo sendas
porque aun no había caminos. Al cruzar frente al cerro vieron a la
Virgen y lo hicieron público, contándoselo al padre.
3- Apareció el 8 de diciembre, dicen que es una Virgen de iglesia y que
no saben los misioneros como han hecho para traerla, pero se les ha
desaparecido. Ha estado una sola noche y se ha ido. Entonces trajeron
otra imagen desde Tartagal.
4- La zona de Yariguarenda era paso obligado de las tropas de mulas que
se traían y llevaban de Salta al Alto Perú. Era peligroso el paso
porque siempre había cuatreros. Una familia que por allí pasaba,
alrededor del año 1920, probablemente para establecerse en el Chaco,
llevaba dos hijas jovencitas vírgenes, promesadas a la Virgen Maria
para defenderlas de cualquier acontecimiento por el camino. Un grupo de
cuatreros estaba emboscado para asaltarlos. En defensa de las niñas
promesadas, la Virgen de la Peña apareció la primera vez y espanto a
los cuatreros, ya que la imagen se movía. Los cuatreros, como estaban
en pecado, huyeron y luego contaron la historia, de tal suerte que la
zona se limpio de maleantes. La familia que pasaba no vio nada. Pero a
partir de entonces se empezó a poblar la zona.
5- Durante la guerra del Chaco, un grupo de soldados debió cruzar hacia
Yariguarenda. El ultimo, un muchachito joven, quedo alejado de los
demás y sin fuerza ni provisiones. Entonces apareció la Virgen dándole
fuerza y consuelo porque el se había encomendado a Dios, y le ayudo a
recuperarse y bajar el cerro. Después el soldado lo contó y volvió con
otros al mismo sitio pero no la pudieron ver. Como se puede apreciar,
las versiones son similares. Ninguna de las fechas es fija, sino que
deben deducirse de los hechos. Todas las historias se consideran la
primera aparición de la Virgen, y no milagros o apariciones
posteriores. Todas tienen un fuerte sello de religión católica.
La Visión
Las personas la ven de manera distinta. Yo la veo que esta al frente
con un manto marrón y el niño en brazos… esta metida como en una gruta.
Pero hay personas que la ven caminar. En realidad es como ver un
cuadro, no es un bulto. Otros dicen que no la pueden ver, que han
subido varias veces, pero si se va con fe sí se la ve! Además, aunque
no se la vea, la Virgen ve al promesante y toma en cuenta su pedido. La
Virgen bajaba al pie del cerro o hasta el camino. Alguna gente que la
vio y la siguió dice que al pie del cerro desaparecía o bien subía el
cerro y desaparecía en la cima, y volvía a aparecer al frente, donde
ahora se la ve.
El Culto
a) Las Ofrendas: Están en la capilla o en la cima, donde se ha formado
el ofertorio. Hay cabellos, muletas, collares, listones, etc. Hay
velas, el cabello es simbólico, porque siempre es el primer corte que
se hace alrededor de los 5 años y es ofrendado a la Virgen por alguna
enfermedad infantil. Estas ofrendas se dejaban en la cima, pero muchas
de ellas desaparecían, se puso cuidadores en el lugar y se llego a la
conclusión que las ofrendas que desaparecían eran llevadas por la
Virgen a medida que se iban cumpliendo los milagros pedidos. Los días
de culto son principalmente los sábados y las fiestas del 8 de
diciembre y el tercer domingo de agosto. Se realizan también las
novenas, con gran asistencia popular. La Virgen es muy Milagrosa. Puede
pedírsele cualquier milagro, especialmente referido a la salud,
familia, amorosa, pero nunca dinero.
b) Las Promesas: No solo las ofrendas son aceptadas por la Virgen,

también los esfuerzos físicos y los sacrificios, como subir el cerro
descalzos o realizar a pie el camino desde la ruta hasta la capilla.
Además, quien se promesa, debe ir desde su casa hasta la cima del cerro
y luego volver a su lugar de partida. También se realizan misachicos
con imágenes de la Virgen, pero ninguna con la imagen de la Virgen de
la Peña. Se sale en procesión a pie desde Tartagal y Aguaray o desde
puntos intermedios.
La Versión Franciscana. El Origen
El Padre Migliori, Misionero Franciscano con sede en Tartagal y
encargado del culto a la Virgen de la Peña, ha tomado la versión de la
zona infestada de bandoleros a los que la Virgen se le aparece
señalando con una mano al Niño Jesús y pidiéndole que lo respeten y no
lo ofendan con sus crímenes. Se supone que desde el 1800 era zona de
cuatreros y que hay antiguas referencias a la Virgen, ya conocida en
Perú, y en Tarija (Misiones) hay documentos que hablan de ella
aproximadamente desde el año 1904.
Se estima que la devoción comenzó entre 1907 y 1908. En la estampa
editada de la Virgen se cuenta que, "A principios del siglo XX vivía en
la Quebrada de Yariguarenda una virtuosa mujer, doña Romualda Burgos,
viuda de Meriles. Una tarde, mientras la señora se hallaba en su patio
con familiares y hacheros saboreando unos mates, de improviso dirigió
su mirada hacia la Sierra de San Antonio y como embelezada lanzo una
exclamación: "¡Miren!, miren…, la ven?... ¡Que hermosa esta la Virgen
con su Niño Jesús en brazos!… la ven?... miren… miren… ¡Que hermosa
esta la Virgen con su Niño Jesús!… Así exclamando, no se cansaba
indicando con su dedo el lugar de la visión". Pero sus compañeros no la
vieron. Aunque desde ese día se repartió la noticia y unos años mas
tarde visito el lugar el Padre Borghini, sellando con su presencia la
devoción de Nuestra Señora de la Peña.
La Visión
Ver la imagen de la Virgen en el peñasco es cuestión de fé, ya que no a
todos Dios les concede la misma gracia o porque no todos tenemos la
misma disposición para poder comunicarnos con el cielo. Muchos de los
promesantes y devotos, ven la imagen de la Virgen en la laja del cerro.
El Culto
Después de quedar reconocida la aparición de la Virgen en Yariguarenda,
se coloco una pequeña capilla en la base del cerro, que se incendio
varias veces por efecto de las velas. La primera imagen en yeso de la
Virgen de la Peña encargada por el Padre Bruciaferri (misionero que
vivió en Tartagal desde el año 1936 al año 1955) fue realizada por el
ingeniero. La imagen fue tallada por intuición, es decir, como uno se
imaginaba que era.
El culto se reactiva institucionalmente a partir de 1972, en el que el
padre migliori toma el Santuario a su cuidado. Todos los domingos se
reza misa en la capilla y se realizan peregrinaciones para la fiesta
del 8 de diciembre y el tercer domingo de agosto (fecha patronal). Se
han creado oraciones especiales en honor a la Virgen, como la del
Padre. Pellecelli. Con las ofrendas de dinero y otras ayudas al
misionero, se continúa la obra de mejoramiento del santuario.
La Versión Chiriguana. Origen
La interpretación chiriguana varía de la criolla y la franciscana y nos
introduce en su propia cosmovisión. Los primeros en hablar de la Virgen
de la Peña son ellos. Una de las versiones data del año 1930,
coincidiendo con la versión criolla. Otras versiones no la ubican en el
tiempo.
La historia es simple pero no tanto: "Un hachador vivía cortando madera
en la serranía; en la época de lluvia se le desbarranco el rió y se
llevo la senda por donde tenia que cruzar. Allí donde tenia que cruzar
se le apareció una víbora con una piedra apretando la cabeza. Entonces
ha quedado ahí, duro, por su puesto no podía… dando oración, pidiendo
perdón, que el no buscaba esa víbora sino que simplemente estaba
trabajando. Entonces pide ayuda, al mirar al otro lado ya la ve a la
Virgen en una cosa así, en un hueco, ahí estaba. Una madre que aparecía
y desaparecía... Entonces se daba vuelta para disparar pero no podía
disparar para ningún lado porque de un lado estaba la víbora y del otro
la madre. Los chiriguanos saben también que son los pecados.
El hachero pide perdón a la Virgen, a la madre y a la víbora, pero esa
era la dueña de la madera… y la madre queda como la jefa del bosque.
Entonces, como ya estaba vieja, se cayó y se entrego y dejo a la hija
para que cuide y quedo como dueña de todo. Es nuestra madre, y ayuda al
hachero a encontrar el camino y bajar. Por lo tanto, la Virgen aparece
al morir la víbora que es la dueña del monte. La víbora muere en una
situación especial, porque es muy vieja, o porque quiere dejar conocer
su poder a todos y transforma con una aparición de forma humana su
potencia, mostrándose al hachero.
La Visión
Para el chiriguano no es tan fácil verla. Debe subir diez veces
consecutivas y ser "especial, porque la visión lo inviste de cierto
poder. El que la ve significa que va a tener suerte. Sin embargo van a
las mismas procesiones de los criollos, y algunos dicen haberla visto.
Es como una madre, viene caminando y desaparece…si, con forma humana
viene bajando, y ahí hay una piedra y ahí se queda. Pero aunque no la
vean, ella si los ve y si tienen fe los ayuda. Esta concepción es la
misma que la criolla.
El Culto
A partir de lo leído en la anécdota del hachador, los chiriguanos es a
esa Madre a la que piden permiso incluso para cortar un árbol. Y ella
envía señales en el monte que les permite saber cuando pueden: las
madres de la abejas (si una abeja nos corretea), los papachicos en
sueños. Pero deben realizar un ritual de ofrendas. También le piden a
la lluvia y el sufrimiento como ofrenda. La gente deja muchas cosas, al
igual que el culto de los criollos. Asisten a misa y participan de las
procesiones.
Leyenda del Chaco Salteño
Yariguarenda es aquello…
Y la mano del viajero que transita por el camino mas ancho de la
comarca, señala el horizonte elevado, irregular y verdinegro del oeste.
Una inmensa "ampalagua" encogida en pliegues que la forma, con el cuero
erizado de lujuriante musgosidad, adormecida y quieta, muy quieta,
acaso por el efectos del intenso calentar del sol tropical, semeja y
Yariguarenda, recostada a lo largo de las primeras estribaciones
sub-andinas que culminan en los cerros de San Antonio.
Es el Chaco Salteño en uno de sus bordes y poco diferente del resto
oriental, en las características de su vegetación y su fauna. Sus
pobladores, diseminados por las quebradas y casi aislados por el paraje
o por un huraño concepto de la vida, son chaqueños casi todos.
Chaqueños con su pereza, en su fortaleza, en sus hábitos.
Nicandro era así, alto y duro como el cebil. Lerdo e ingenuo como el sauce llorón y lo llaman el tonto.
Cuando niño "ahicadito". Crecido por fortuna o por desgracia, ya hombre
no tubo mucho mas, un rancho de paja colorada, no mas de veinte cabras
y un hacha dormilona como el, colgada de un horcón.
Y estos, todos sus bienes, no le parecían pocos… ni muchos… por que nunca soñaba despierto. Hasta que un día…
Fue un día de agosto. La tierra estaba desierta y la hojarasca parda,
crepitaba al paso del viento frío que remolineaba entre los árboles
casi desnudos. La sequía mostraba sus estragos por doquier, en el
silencio de los pájaros, en el polvo liviano del sendero que se
enseñaba con las pocas plantas que se atrevían a mantener sus follajes…
en los ojos tristes de las bestias.
Era siesta y Nicandro en su cama de los tientos. Y dormía. Y dormido
soñaba, sus cabras gordas y lustrosas como jamás se vieran en los
inviernos chaqueños, brincoteaban junto a un regato cristalino que
nacía de unas breñas tachonadas de verdor. Una Virgen las cuidaba desde
el risco mas alto; los cabritos, tiernos y ya saltarines, jugaban con
el largo y sedoso manto de la bella imagen, ante la tranquila y
complaciente mirada de las madres.
Despertó sobresaltado, casi contento, a la hora en que la majada volvía
al corral. Restregandose los ojos miro por primera vez, fijamente a sus
cabras y… Claro que sí! Eran lindas, gordas y muchas… Mas que todos sus
dedos juntos, muchas mas; ni pizca de "Pizota", ni de sarnilla ni de
embichadura…. No cabía duda: eran las mejores del lugar. Llego de nuevo
el día y ya con sol alto, se asomo Nicandro a la puerta de su rancho.
La majada había partido. Ya no podría seguirla como planeara la tarde
anterior y tendría que conformarse con rastrearla.
Siguió la senda tortuosa y ascendente, decorada con rareza por pezuñas
fresquitas, espinas agresivas y pedregullos en desorden. Pasó junto al
rancho de Liberio, El Zorro, y luego de andar y andar largo rato, se
encontró en la cúspide del peñasco más alto. Allí, en el borde
terminaban las huellas y más allá: el abismo vertical, siniestro y tan
mudo como el pobre Nicandro, que clavado en la tierra gredosa y con los
ojos redondos de tristeza no alcanzo a decir la pregunta que le mordía
las viseras. Se ha despeñado la majada?...
Fue un momento de estupor… y como queriendo librarse de ese miedo,
lanzo un GIII…ROOO…, desesperado, intenso, resucitarte. Las quebradas
centuplicaron el alarido, las brumas se disiparon en los ojos del
chaqueño y en el "bajo" poquito a poco comenzaron a dibujarse y
desdibujarse las inquietas siluetas de las cabras.
Estaban vivitas, pastaban en un fondo esmeralda; como un hilo de plata,
la vertiente, entre las bestias jugaba… y un poquito mas arriba, desde
la Peña más alta, una Virgen de manto purpurino cuidaba. No pudiendo
volar, ni bajar más allá de ese tajo espantoso del monte, sin daño. Y
la certera visión, y la duda, como un alambre, doblaron las rodillas de
Nicandro!.
En ese balcón descubierto, que miraba al poniente y tenia a su espalda
El Gran Chaco como un mar, las manos de bronce de Nicandro hicieron un
altar. Y todos los días, esas mismas manos, llevaban flores para la
buena Virgen de la Peña que protegía el lugar.
Liborio, con el mate en una mano y la paciente "taba" haciendo pirueta
en la otra, miraba de reojo al vecino: siempre jadeante cuesta arriba y
siempre silbando cuesta abajo.
Un buen día dejó el mate y la "taba" y rastreo a Nicandro como este
rastreara a sus cabras. Al final de la senda, también como el otro, se
le nublaron los ojos pero no de miedo sino de sorpresa: Sobre un montón
de piedras y al pie de una cruz de palo, lo llamaban flores secas y
lozanas, un lazo trenzado con paciencia, un rastro de plata dudosa y
muchas monedas, que antes fueron cabras.
Desde entonces, El Zorro, marchaba al altar, después que Nicandro
volvía… y mientras el Nicandro llevaba, Liboria traía. El tonto
contento de ver que la Virgen por fin aceptaba sus pobres regalos; El
Zorro contento también, por tan generoso "destino" que todo le daba con
tan poco hace.
Hasta que en un crepúsculo, marcho como siempre en busca del "tapao"
que estaba a flor de tierra… había unas monedas y una linda tortilla
asada al rescoldo…
La mano ladrona tendía, cuando sin querer miro la Peña situada al poniente… y se quedo quieto.
De la Peña surgió una silueta, primero pequeña y cada vez más grande a
medida que avanzaba sobre el abismo… Los cabellos sueltos, el manto
ondulante y los ojos serenos… Se acerca… se acerca… Liborio la mira,
encoge su brazo ladrón y loco de espanto le vuelve la espalda, para
emprender la huida, Pero desde el naciente, un mar azulino, grisáceo,
parduzco, que el viento enfurece, avanza y avanza también, con hambre
de puma cebado, dispuesto a abrazarlo, ceñirlo, ahogarlo… se planta en
su sitio el pobre profano y en ese minuto en que nada se piensa, en que
solo se siente, si es dado a sentir, un impulso brutal le da vuelta la
turbia cabeza hacia la huidiza Virgen de la Peña que ahora retrocede
que ahora retrocede, al ver convertido al ladrón. Y Liborio avanza… los
ojos llorosos, los brazos muy largos, las manos muy juntas pidiendo
perdón. Da un paso tambaleante… otro muy al borde… y rueda al abismo
por voluntad de dios.
Ana Rosa Reyes de Heredia
- Tartagalense -
Public. El Tribuno 21/6/1950
Representación Autosacramental
Tiempo:
¡Hola!, soy el TIEMPLO, nací en la creación, mi padre es Dios. Mis
hermanos y compañeros son el espacio, la luz, la oscuridad, el silencio.
Soy conocido de los hombres, el verano, el invierno, y el movimiento.
Soy el hermano del que sabe esperar, sin dejar de soñar.
No me detengo nunca, mi paso es firme y seguro; para algunos rápidos,
para otros lento. Yo soy el tiempo, camino siempre igual, sin prisas
"se que voy a llegar".
Tengo millones de años, pero nací otra vez cuando nació Jesús y me hizo
hermano, y me dio nueva vida y una esperanza ¡¡¡Llegara un Mundo
Nuevo!!!
¡¡¡Yariguarenda!!!
La historia de mi Madre, Madre de Dios. Mi señora, Señora de los hombres, del Monte, de la Creación.
La historia del amor y la ternura de María que nos protege, y en todas
partes del mundo ella aparece para ayudarnos a acercarnos a Dios y a
los hermanos.
¡¡¡Yariguarenda!!!
Me encanta contar la historia de mi Madre, la Virgen de la Peña, y más aun en este día y ante todos ustedes.
Es… es como si lo estaría viendo…. Ayúdeme señor Viento.
Viento:
¡Buenas Tardes!,, yo soy el viento, el aire en el movimiento, y en mi
silbido traigo historias lejanas y cercanas, de otros lugares y otros
tiempos.
Aun no me vean, les cuento:
Los primeros que la vieron parece que fueron los chiriguanos.
Ellos dicen que siempre estuvo pero de otra forma. Dicen que hay unas
víboras grandes que son dueñas y madres de la madera, del zorro, de la
corzuela.
Una vez, un hachador que vivía cortando madera en la serranía, llego a
una parte en que río se desbarranco por las lluvias y se llevo el
camino por donde el debía cruzar.
Allí vio a una víbora que había quedado con la cabeza apretada por una piedra.
Se quedo duro por miedo, rezando y pidiendo perdón.
Entonces miro al cielo y pidió ayuda, y al darse vuelta, vio a la Virgen Madre, pero se sorprendió tanto que también se asusto.
Estaba tieso, y quería correr pero no podía.
Allí también vio como la víbora murió, por la piedra que le apretaba la
cabeza y porque era vieja, y la Virgen de la Peña quedo como dueña de
todo.
Tiempo:
Es así, como usted dice; como ella es la Madre y Dueña del bosque, los
hacheros le piden permiso para cortar un árbol y ella les pone señales
para que sepan cuando pueden cortar… Sigo porque hay otras historias.
Cerca del cumpleaños 1900 de Jesús, muchos dicen que la vieron, pero no se sabe bien quien fue el primero.
Una familia de hacheros dice que se les apareció y les pidió que
trataran bien a su hijo Jesucristo, no causándole dolor y no pecado.
También la vieron unos arrieros de Bolivia que pasaban por ahí y luego le contaron a un sacerdote.
Viento:
Hay otra historia.
Perdón que lo interrumpa.
Esta historia cuenta claramente el amor de Maria por los necesitados,
especialmente si acuden a ella por humildad y piden su protección.
Tiempo:
Si… alrededor del año 1920, en este lugar había muchos cuatreros y era un paso obligado para los que viajaban de Perú a Salta.
Una familia tenía dos hijas jóvenes, venia de paso por aquí, y como
sabían que el viaje era peligroso, las habían promesado a Nuestra Madre
del Cielo.
Cuando los cuatreros se preparaban para asaltarlos, Apareció la Virgen
de Peña y, señalando a su hijo en brazos, les decía que no lo dañen con
sus maldades y pecados, pero ellos se asustaron de la visión y huyeron.
Viento:
La familia que pasaba no vio nada, ni se dio cuenta de lo que sucedido,
pero como los cuatreros contaron la historia, la zona se limpio de
maleantes y a partir de allí se comenzó a poblar el lugar.
Tiempo:
Déjeme que le cuente otra de las apariciones.
Por aquellos años vivía por aquí doña Romualda Burgos, viuda de
Meriles. ¡Que buena mujer que era esa señora! ¡Un pan de Dios! Siempre
rezando el rosario.
Un día estaba en su casa con unos familiares y unos hacheros en el patio de su casa, y se disponía a tomar unos mates.
Mientras cebaba no dejaba de pensar en la Virgen que también había
vivido en una casita humilde y pobre, de barro y paja; la imaginaba
allí con Jesús y José.
Pensaba también en que María seguramente atendía con mucho amor a los
que venían a su casa y a los peregrinos que iban de camino por Nazaret.
Ella vivía muy contenta de saber que Dios la amaba, que Jesús ha dado
su vida por amor a nosotros y que ella nunca lo olvidaba, Jesús estaba
siempre presente en su casa junto con la Virgen ya que ella estaba
siempre diciendo sus nombres al rezar las Ave Marías.
Pensando en eso, levanto la mirada hacia las sierras y se lleno de admiración y gritaba.
Romulada:
¡Miren! ¡Miren!.... Alla en el cerro esta la Virgen con su hijo en
brazos. ¡La ven!... Miren! ¡Miren!.... ¡La ven!... ¡Que hermosa esta la
Virgen con su Hijo en brazos! ¡Miren!...
Viento:
Ella señalaba el lugar con su dedo y no se cansaba de repetir la frase por la alegría que sentía. Pero no venían nada.
Tiempo:
Los años siguieron pasando y la devoción de la gente fue creciendo.
La gente comenzó a peregrinar a este lugar para recibir el consuelo y pedirle proteccion a la Virgen de la Peña.
Lo cierto es que algunos la ven y otros no; pero lo importante es que
ella si los ve a todos los que se acercan y a todos los escucha.
Al principio se construyo una capilla pequeña.
En el año 30 aproximadamente, el Padre Bruciuferri hizo construir la
imagen actual, y no hace 20 años que se ha hecho la iglesia que hay
ahora.
Lo más hermoso es ver que año tras año va creciendo la cantidad de peregrinos.
Va creciendo la cantidad de cristianos que se refugian en los brazos seguros de María, nuestra Madre del Cielo.
Y ahora los dejo, voy a seguir andando, siempre bajo el amparo de nuestro Dios y nuestra Madre.
Yo soy el tiempo y se que Dios esta haciendo un "Mundo Nuevo".
Y ustedes, si caminan con Dios, verán que no hay temor, ni dolor que
pueda asustarlos; tendrán la paz y la alegría en el corazón.