Oscar
Esperanza Palavecino, famoso como "El Chaqueño Palavecino" nació un 18
de Diciembre de 1959 en el paraje salteño Rancho El Ñato cerca de las márgenes del
Río Pilcomayo, Departamento de Rivadavia, en el Chaco-salteño, parte del Chaco Boreal.
Por ser de esa zona de Salta es que recibe su apodo de "Chaqueño".
El Chaqueño no tiene problemas en contar su vida, o al menos lo que el prefiere contar. Relata con orgullo su origen de pobreza tal vez para mostrar la distancia que hoy lo separa de esa etapa de su vida, tal vez para que se le reconozca la lucha que debió dar para llegar al lugar donde está hoy: en los escenarios mas grandes del país y en el corazón de miles y miles de personas, sobre todo de mujeres que suspiran cuando lo ven y lo oyen cantar.
CANTOR, BEBEDOR Y MUJERIEGO, cualidades de casi todos los cantores, sobre todo los del folclore de nuestra tierra. En su sitio oficial dice cosas como estas de su vida:
"Su Madre se llamaba Estela, tenia 35 años el día que nació Oscar. “Mi madre me bendijo con su apellido”
Doña Estela tuvo que cumplir un doble rol, ser madre y padre al mismo tiempo. Desde niño trabajo para poder colaborar en casa.
“Cuando no podía trabajar porque no había, íbamos a vender agua potable a aquellos lugares donde no llegaba, por ejemplo en las misiones aborígenes.
“Siempre pienso ¿Que hubiera sido de mi si me hubiera quedado en el Rancho Ñato?, a cuidar cabras, en el monte.
A los 9 años enfrentó la enfermedad de su madre, Doña Estela en ese entonces han tenido que vender sus pocas pertenencias he instalarse en Tartagal con sus hermanos, porque allí existía un enfermero que podría atenderla. Viviendo en la casa de sus tíos durante largo tiempo
Allí en casa de unos tíos vivieron durante largo tiempo
"Fui lustra en Tartagal, salíamos por las casas de los Ypefeños a lustrar y en ese tiempo ya era ayudante de lustra. También vendíamos agua, con una mula blanca acarreábamos hasta donde no llegaba el agua potable, a los aborígenes de las misiones, a ellos les vendíamos. Eramos varios los que teníamos ese "currito", que con dos tachos y un carro, le acercábamos el agua. Había uno que era el "empresario mas grande" porque tenía dos carros.
Trabajé cavando pozos en un camino al chaco, vendi empanadas, empanadillas, trabaje de ayudante cargando leña. Hemos llenado, con mi hermano, hornos para hacer carbón, até fardos de Trabillas hasta las dos de la mañana.Por la mañana asistía a clases y por la tarde trabajaba...Tenía 17 años cuando su madre falleció en 1976, Oscar siempre agradeció lo que Doña Estela le había enseñado, llevándolo grabado en su corazón."Mi madre me enseño como trabajar, lo que significa el respeto, el valor de conocer y observar, y siempre se preocupo por decirme como defenderme..." A partir de allí comenzó a vivir solo, pues sus hermanos habían conseguido trabajos en Salta. Hasta que uno de ellos, Juan Pablo, lo llevo a Salta a vivir en casa de una Tía, quien le consiguió su primer trabajo en la ciudad, cargando y descargando garrafas. Luego de hacer el servicio militar, regresó y reanudó sus tareas en la compañía de garrafas, pero entonces realizando el transporte de las mismas.
Otras biografías dicen cosas como estas:
"Me considero un elegido pues aunque no he tenido la posibilidad de
estudiar ya que perdí a mi madre a los 15 años, he llegado a esto trabajando duramente.
Honestamente la calle ha sido mi escuela y esto que vivo me alegra porque siempre he
querido estar en contacto con la gente, que vean estas ganas de cantar."
En su adolescencia
aprendió a tocar la guitarra e integró el Trío Pilcomayo y el conjunto Los
del Pilcomayo. De su oficio de camionero pasó a ser chofer de ómnibus. Desde los 23
años y durante 14 años, trabajó en las empresas Atahualpa y La Veloz del Norte, donde
en los viajes largos siempre cantaba: ..."creo que ahí nació el solista; me
acostumbré a escucharme."
A la par de su trabajo como
chofer, iba tomando forma la imagen del 'Chaqueño' Palavecino gracias a su sueldo.
Recibía la ayuda incondicional de La Veloz del Norte, que le acomodaba los horarios
según los festivales que contaban con su presencia. En 1997 tuvo que renunciar a su
puesto de chofer para cumplir con los contratos que comenzaron a ser más y
más."Nunca pensé, y ni siquiera soñé, que podría llegar tan lejos con mi
guitarra."
Su primer cassette -"Para
mis abuelos esta zamba"- fue grabado en Tucumán en 1987. Para esta época arma su
grupo y lleva como músico invitado a don Lucas Cabral..."...un hombre que cuando yo
llegaba con el colectivo a la terminal de Rosario de la Frontera, y el pasaje tenía 45
minutos para almorzar, él sacaba su bandoneón y le dábamos a las chacareras."
A su segundo
cassette -"El Tío Pala"- lo grabó en el año 1989. Se vendió en el
Chaco boliviano y paraguayo y en Tartagal. Debido a esto, en la región lo presentaban
como El Zorzal del Chaco Salteño (zorzal ya que era comparado con Gardel). Poco a poco
fue ganando seguidores y su presencia se hacía obligatoria en el cierre de la
'Serenata de Cafayate', y se hace hasta el día de hoy.
El 'Chaqueño'
Palavecino lleva sangre santiagueña. Por eso, aunque su cassette contenía temas muy
regionales de su zona, también contaba con temas santiagueños y se entiende la
presencia de cosas típicas de esa provincia, como son el violín y la chacarera.
Este folklorista de
la nación de Güemes, pasó de intercalar actuaciones en los pueblos con su trabajo
como chofer a ser Consagración Cosquín 1998 -premio compartido con el grupo Amboé- con
una audiencia masiva formada en menos de dos años. No era la primera vez que el Chaqueño
se presentaba en Cosquín... Primero actuó por los años 1992 y 1993. En sus primeras
presentaciones figuraba como integrante de la delegación de Salta; en otra oportunidad se
presentó como solista pero muy tarde (ya fuera del horario de transmisión) y finalmente
en 1998 dentro de la programación de la tv. 1998 lo encontró a Oscar Palavecino con su
propia peña en Cosquín, la cual funcionó realmente bien. Fue en ese mismo año cuando
Horacio Guarany lo nombrara al 'Chaqueño' como su sucesor en el Festival de Doma y
Folklore de Jesús María -Córdoba.
En el Cosquín 1999,
acompañado por su poncho rojo, dió un minirecital de unos cincuenta minutos pasando por
unos 16 temas que pertenecían a todos sus trabajos discográficos. Contó con la
participación de Mariana Carrizo -una bagualera del Valle de Salta- con la cual
interpretaron un contrapunto, y con la presencia de Tamara Castro para cantar un tema con
él. Su manejo en el escenario demuestra el aplomo y seguridad con el que se desenvuelve
sabiendo que la gente lo va a recibir muy bien.
Su convocatoria es
muy amplia. Su público es la familia. También tiene sus clubes de admiradoras, de Buenos
Aires y no podía faltar el de Salta.
El 'Chaqueño' es
padrino artístico de Paola Arias -folklorista prometedora proveniente de Rosario de la
Frontera- y también lo es de la abogada Sara Esper, quien ha preferido la música.
Con respecto a su
discografía, el 'Chaqueño' cuenta con cuatro compactos editados por la compañía
discográfica DBN: 'EL ALMA DE FELIPITO' (1995) '20 ÉXITOS DEL ZORZAL CHACOSALTEÑO' (1996) que es una recopilación de los temas
cantados en sus dos primeros cassettes de los años 1987 y 1989, 'SALTEÑO VIEJO' (1997) con su mayor éxito 'Amor Salvaje' (tema que no quería
grabar por no coincidir con su estilo). Este trabajo superó las 120 mil unidades. 'APENAS CANTOR' (1998) su cuarta obra cuenta con la participación de Horacio
Guarany, Yuyo Montes, Los Gauchos de Orán y Mariana Carrizo. En una semana vendió 30 mil
unidades. 'CHAQUEÑADAS' (1999) su quinta y más reciente obra producida por Jorge Rojas
(integrante de Los Nocheros) fue presentada en un teatro de la Avenida Corrientes con una
cantidad de artistas invitados.
Los músicos que
acompañan al 'Chaqueño' son cinco:
*Primera guitarra y guitarra rítmica: Oscar Bazán *Bombo:
Pascual Toledo *Bandoneón:
Juan Manuel Alzogaray *Guitarra
rítmica: Pocho Lazarte *Guitarrón:
Matías Goldaras
Los temas que trata
el 'Chaqueño' son los relativos a la vida en los campos, montes y selvas del 'chaco
salteño'... cantados con una voz que no se identifica con la del cantor norteño sino que
expresa la dureza del territorio del cual él proviene y es la misma que le da esa
veracidad que transmite en su canto."En lo mío hay tierra, hay raíz, pero no soy un
buen cantor. Debo ser el peorcito, pero la gente se identifica con lo que hago porque
canto los sentimientos del pueblo. Cuando subo al escenario dejo un pedazo de
garganta"
El 'Chaqueño' ha
participado en un tema que integra la nueva placa de Tamara Castro 'Revelaciones'. En la
misma, interpretan un gato a dúo: 'Gatito pa' Don Lucas' de Segovia - Palavecino que
conformara parte de uno de los primeros cassettes del folklorista salteño en sus
comienzos. También ha sido invitado para el nuevo compacto de Los Kjarkas.
Un distintivo
indiscutible del 'Chaqueño' es su ropa de gaucho. Sus mayores se vestían así y para él
es un orgullo...
..."Yo subo con mi sombrero, mi poncho, mi traje de gaucho y obtengo
respeto."
..."En los camiones y los ómnibus, yo llevaba la montura en el
asiento deatrás, me bajaba, ensillaba mi caballo y me iba a
desfilar. Mis músicos también se sienten bien con la ropa de gaucho. Yo losiento
así y respeto al que no se la pone para subir a un escenario. Cuando trabajaba como
colectivero, tenía la ilusión de manejar con bombachas, sombrero y poncho. Y me dí el
gusto. Los dueños no me dijeron nada. Al contrario, me felicitaron porque son mis
cosas."
Un pueblo sin memoria; un pueblo sin historia
Una historia en la memoria…
Una historia de la historia del Chaqueño Palavecino.
Por Margarita Ludwig
Acaricia al país un suave murmullo
de la historia, o un estallido de tanto tiempo de silencio; quizás pretendiendo
romper con otras cadenas, la de la historia de los vencedores, la historia
oficial. Hay una mezcla rara de miradas de la historia. Rarao no habitual en nuestra escritura de la
historia, de hacer memoria, en el sentido de reconstruirla desde lo no dicho,
quizás silenciado por razones que cada política de gobierno y pensamiento
instaura en cada época legitimando ciertas concepciones de o social, de lo
humano. Así encontramos programas televisivos como “Historias de la historia”,
“Lo pasado, pensado”, “Noticias de la Historia”, “Argentina para armar”, entre otros.
En todos los casos se trata de despertar y vivenciar hechos históricos desde
las percepciones que involucran todos los sentidos para humanizar personajes,
héroes, hechos, anécdotas, versiones desde la memoria que sólo puede ser
humana; y sentirlos y percibir sus sentires, sus dudas, seguridades, energía
para levantarse de las páginas, de las imágenes diseñadas desde alguna memoria
y hacerse visible, palpable, sobre todo, de construir una parte nuestra, de
reconstruirnos para tener memoria e historia.
Una historia
en nuestra historia de Tartagal
Hace tiempo, y buscando por ahí, los
sentires nuestros que generan y conservan nuestra cultura, nuestra identidad
como pueblo que late con iguales ritmos, sonidos, expresiones…me encontré con
la gestación de un artista de la música popular argentina, uno de los más
grandes de estos tiempos: El Chaqueño Palavecino. El terruño del norte hecho
voz y sentimiento.
Me refiero precisamente al período
del que puedo dar testimonio de algunos hechos o historias dentro de la
historia de la trayectoria artística del Chaqueño. Por allí, entre 1991 y 1992,
cuando desde la Dirección
de Cultura de Tartagal un puñado de humanos intentábamos reconstruir la memoria
colectiva, la involucrada con la
Cultura de la zona de la intendencia de José María Tarrés. El
proyecto cultural (desde el 10/12/1991 al 02/04/1992) tenía como eje o lema que
Un pueblo sin memoria es un pueblo sin
historia. Era la intención de todo el conjunto humano reconstruir la
historia a partir de la memoria de voces, testimonios de distintos elementos
que desde el quehacer humano nos permitieran recuperar pequeñas historia para
hacer la historia.
Fue corta la gestión de este equipo
de trabajadores por la cultura, pero suficiente para convocar a trovadores de
la zona portadores de lo genuino, de lonuestro, la música y el canto, la danza y la poesía y los portadores de
distintos lenguajes populares que se traducen en la memoria colectiva.
Un embajador
de la cultura, el Chaqueño Palavecino.
Convocamos al Chaqueño Palavecino
para concretar el proyecto trazado. Oscar Esperanza Palavecino trabajaba como
chofer de la Empresa
de colectivos Atahualpa como chofer. Como artista se preparaba para celebrar
los 10 años en el canto. Todavía su estilo y su voz no alcanzaban territorios
lejanos ni demasiados ajenos a nuestra cultura, pero el repertorio de
canciones, era lo propio de este suelo y lo convertía en trovador, en embajador
de nuestra esencia.
Sus ansias de crecer, de remontar
altura eran muchas y firmes. Él lo repetía siempre “sólo quiero llegar con lo mío”, y así fue. Ese enero de 1992estalló el verano con posibilidades del
crecimiento de nuevas propuestas. Hicimos una serie de Recitales populares en la Plaza San Martín y cada
fin de semana el pueblo decía presente a esa plaza del pueblo que apoyaba a sus
artistas. Eso escenario daba aliento a quienes se forjaban y necesitaban el
oxígeno que sólo proveé el pueblo. No sólo estuvo El Chaqueño Palavecino sino
también Los Nocheros, Los Sauzales, entre otros.
Ese verano sería distinto para Oscar Esperanza Palavecino. Ese
verano trajo oportunidades de nacer para otros escenarios, de partir con su
música a otros lados. Eduardo tuna Esper, por entonces Director de LRA25 Radio
Nacional Tartagal, gestionó su actuación en Cosquín. Nosotros desde la Dirección de Cultura con
tempranas y escasas relaciones con el ambiente artísticos y los festivales,
quisimos que nos representara en la Pre-serenata a Cafayate. La propuesta no parecía
tentadora, él y sus músicos consideraban que la trayectoria posibilitaba un
contrato directo, sin competir. Eso era verdad. Sin embargo, insistí. Más allá
de los trámites enviando sus casettes producidos por amigos y comerciantes del
Chaco salteño, una presentación, una actuación sería la mejor tarjeta de
presentación para un contrato directo, para una ubicación en la programación
acorde a su calidad de artista, a su contacto y llegada a la gente. Es el
pueblo, su chaco, su gente, su paisaje, sus ritos y mitos, sus sabores, la vida
misma hecha canciones lo que lleva en cada escena, en cada palabra, en cada
mirada, en cada sonrisa y comentario los que aún lo acompañan y fortalecen en
los escenarios.
Cafayate lo vio volver a nacer.
Cafayate lo espera cada año como a su hijo más querido. La Serenata de 1992 se
embrujaba con artistas como Peteco Carabajal, Suna Rocha, La Chacarerata
Santiagueña, Elpidio Herrera y los sacha guitarras, entre
otros. Y con el Chaqueño aumentó enormemente su capacidad de embrujar, creció
su popularidad y la de la convocatoria, el predio, los espacios para el
público; sintiendo que la madrugada es el mejor horario para el encuentro
pactado en cada año para que se impregnen de sol y de rocío, de vino y amistad,
de duendes y de magia hasta la próxima serenata.
Después vino la invitación a los
festivales que se organizan en las distintas localidades cercanas a Cafayate,
y, luego a otras más lejanas y así nuestro artista local pasó a llamarse
artista salteño, unificando el suelo, los sueños, la cultura y la esperanza de
llegar a distinguirse como el cantor argentino. Eso tiene su costo y su
esfuerzo. Y lo tuvo con el Chaqueño. Él fue con su autenticidad, su carisma, su
sonrisa, sus palabras de pueblo y los instrumentos que devuelven los sonidos
del territorio que los a creado o adquirido con rasgos propios. Él fue, él va,
él lleva el folclore en su integridad.
Los diez años de canto requerían de
construir esa historia para reconstruirla, mirarla, observar los pasos dados y trazar
nuevos caminos para levantar altura. Por entonces estaba en Tartagal y junto al
Chaqueño en su andar de cantor, Hugo Rodríguez, El Porteñito como lo llamábamos
quienes lo conocimos. Tal vez hoy el Porteñito sea un vago recuerdo para el
artista de hoy, para lo que hoy representa El Chaqueño; pero sigo pensando en
aquella frase que sería el norte de mi gestión en la Dirección de Cultura:
sin memoria, no hay historia. Con Hugo Rodríguez, aún después de mi corta
gestión como funcionaria, buscábamos todo el material que testimonie la
trayectoria de esos 10 años. Armamos una “carpeta”, un curriculum de artista
aún cuando no supiéramos muy bien como se hacen esas cosas. Estaban las fotos
de los premios y reconocimientos de los festivales de la zona como el Del
Pescado de Santa Victoria, o de Villamonte (Bolivia), no recuerdo cada detalle.
Había algunos recortes de diarios y todo material que considerábamos adecuado
para los fines.
Fue El Porteñito quien hizo arreglos
para actuaciones del Chaqueño que se gestionaban desde Cultura con las Casas de
distintas provincias que están a manera de embajada en Buenos Aires. En muchos
casos requería de intercambios como fue la Delegación de Quilmes
de la Provincia
de Buenos Aires que dije presente en un festival que se realizó en la semana de
Tartagal en Junio del 92.
Junto a Hugo Rodríguez también
organizamos las actuaciones en vivo en las radios locales y un video documental
acerca de los diez años de canto. Ese video se proyectó por un canal local cuyo
propietario era Rubén Ciríaco Benitez. Ahora, por lo general los canales chicos
reproducen programas realizados en los grandes estudios. En Tartagal no podemos
decir que él perdió el afecto o la memoria de lo que significan las pequeñas
historias en las grandes historias. Oscar Esperanza Palavecino sigue mostrando
el orgullo de su origen, nos visita con frecuencia y además como siempre hace
honor a se nombre. Constituye la
Esperanza de una transformación del Chaco Salteño, que no
tenga una historia plagada de postergaciones, que sea visitado por las
hilachitas del viento traedor de esperanzas, bienestar, bienser, bienhacer y se
mezclen con los misterios y leyendas y hermosura que encierra el Chaco mío.
Su andar demuestra que esas
canciones que emanaban de sus primeras producciones donde el Chaco en pleno
estaba presente no eran simples “artisteadas”, que no usó su origen. Que quizás
también se haga realidad eso de tirar sus huesos al Pilcomayo para que los
lleve el río.
nuestro apellido escrito por dolores palavecino,
mayo 13, 2010
hola oscar soy dolores hija de juan palavecino segun mi padre somos parientes mi padre es hijo de sacarias palavecino e ines toledo cabral, mi abuela que se casó en segundas nupcias con un señor rojas .Yo tengo 53 años estoy casada con un español empresario de profesion ingeniero agrónomo vivo en salta capital en calle zuviría al 600 y mollinedo
el chaqueño, lo mejor escrito por juan cruz ,
mayo 24, 2009
Hola, me llamo Juan Cruz Flores tengo13 años, soy de Pigue, B.s. A.s. .Lo felicito por todo lo que lucho para llegar a lo que hoy en dia es. Todos lo que hizo nos sirve de ejemplo,para que darnos cuenta de como era la vida de antes
la gente ama al chaqueño!! escrito por roxana ledesma,
octubre 18, 2008
hola, soy de vespucio y me fui hace 8 años d alli y siempre me gusto el cahqueño como artista y como gente, todavia no lo pude conocer en persona, y apra mi es una injusticia lo q hicieron, fuerza chaqueño!!
Como Tinelli, el Chaqueño.... escrito por Fabindio,
julio 26, 2008
Sí como Marcelo Tinelli, contra los Mapuches. El Chaqueño Palavecino, junto a su sobrino Jorge Rojas compraron tierras que le pertenecen a los aborigenes. Para desmontar y criar y vender "caballos de Polo", que por supuesto tienen un altísimo valor. Esos políticos que violan la ley no pagan?? Y dicen que ahora hay justicia?
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