Charla con Don Martin Salazar
Jueves 20 de Marzo de 2008 08:34
Escrito por Lic. Marta Juarez
Cheap preparations can, buy advair without prescription, Discounts and Bonuses.
Online pharmacy, buy generic allegra, low prices.
Antibiotics as well as, allopurinol online, treatment Effectiveness.
Presentación
Don Martín Salazar nació un 4 de Julio del año 1914, casado con doña Marta Campos (fallecida en el año 2006) tuvieron diez hijos que con el tiempo generó -para el tiempo de esta charla - un total de sesenta y dos miembros en su familia. En su cumpleaños número 93 celebrado en Campo la Noche el pasado año 2007, sus hijos y amigos le organizaron un Homenaje en vida como no se recuerda haya tenido persona alguna en la región.
Al evento asistieron gauchos de todos los fortines del norte argentino, desde Tucumán llegaron representantes de la Federación Gaucha de Alberdi y de Concepción y el poeta Hugo Guerra, Martín Zamorano, entre otras personalidades del folclore argentino. También participaron de la fiesta- homenaje los Jefes máximos de instituciones como el RIMTE 28 de Tartagal, Gendarmería Nacional, fortines y organizaciones gauchas, escuelas de folclore, poetas, cantores, conjuntos folclóricos. El programa incluyó desde el izamiento de la bandera Argentina, hasta entronizar la imagen de la Virgen de la Peña traída por un grupo de gauchos a caballo desde su santuario en el paraje Yariguarenda hasta Campo la Noche, situado a unos 35 km de distancia.
Don Martín Salazar de Campo la Noche, es un libro abierto de amor y enseñanza para sus hijos, para sus nietos, y para toda persona que como yo quiso acercarse a su fuente de sabiduría. Poseedor de la simple y profunda filosofía del hombre criollo de campo, nos enseña con su historia de vida el camino recto de tener PALABRA y CORAZÓN.
Desde que lo conocí un día que llegué a su hogar, invitada por su hija Noemí que por entonces era mi alumna en la carrera de Magisterio Regional, fui a visitarlos cuantas veces pude y todas las veces grabé mis conversaciones con el. Esta que transcribo aquí es una de esas charlas que tuve con el por el año 1996.
Su cepa de criollo, de hombre sabio nativo del campo trasluce en su persona. Y sin dudas, eso no es más ni menos que una persona dotaba del don del AMOR, que supo trasmitir a lo largo de su vida. Y ese debe ser la secreta atracción que ejerce sobre las personas para que sientan un particular afecto por el, y sus nietos tan inmenso respeto y cariño, como nunca vi en familia alguna por estos tiempos.
Todo lo que vi y percibí de Don Martín Salazar hace que yo me refiera a el, como el Patriarca del norte de Salta, un justo y merecido título para un caballero, patricio representante de la noble estirpe del gaucho argentino.
Hablar de don Martín es hablar de “Sabiduría y Corazón”. Y para conocer una partecita de ese corazón bastan palabras como estas cuando dice:
“Cuando veo un pobre o un enfermo me pongo mal tengo que darle algo aunque no lo conozca, no se quien es pero tengo que ayudarle… Por ahí cuando vamos por la ruta veo una mujer cargada con sus hijitos, con los bolsos, parada esperando un vehículo que lla lleve para poder viajar, me voy a ayudarla ¿Cuántas veces cuando voy en la camioneta encuentro así mujercitas jóvenes con sus chiquitos, cargada de bolsos, entonces le digo al hijo: ¡párate, párate mi hijo, vamos a llevar a esa pobre, mirá como va con esa criatura cargada con esos bultos!
A veces tenemos que dar vuelta para atrás, y mi hijo a veces me dice:
_ ¡Papá, Ud. ya ha hecho un bien! ¡Ud. me dice que hay que hacer el bien, pero Ud. ya lo ha hecho, ahora vamos, sino no vamos a llegar nunca!.
_ ¡Si vamos a llegar mi hijo! – le digo ¡y vamos a llegar contentos, con una satisfacción grande por haber hecho ese bien! –
Esta es la charla:
M.J -Don Martín ¿Por que donde vive se llama Campo la noche?
M.S – Mire Martita, hay 2 versiones. Para mi una es la verdadera. Se dice que estos campos eran tan grandes que se extendían desde el otro lado de la ruta 34 hasta donde alcanzaba la vista. Antes no existía esa ruta, solo había un camino que iba por detrás de las vías, de ahí comenzaba finito y se extendía ancha y solo se veía cielo y campo, campo y cielo nada más.
Entonces un viejito que vivía por entonces en Senda Hachada, tendía unos 102 años me dice; “don Martín, este campo no se llama Campo La Noche”. Campo de nada, es campo y noche porque de noche no se ve nadita, todo es oscuridad nada más”.
La otra versión: De aquí a dos Km. había un monte redondo que yo lo conservo, ahí dicen que había un gran pueblo aborigen de Matacos, yo conservo ese monte como reserva porque me gusta la historia y me gusta la Argentina y me gusta el chaco por eso lo tengo ahí, y porque ahí encontré los vestigios de ese pueblo, encontré sus huesos… ahí vivía ese pueblo mataco capitaneado por el famoso cacique llamado “NOCHE”, uno muy bravo, tenia a su mando, dicen unos diez mil hombres y no permitía entrar otra raza ni otra tribu solo la de el, porque este monte –cuentan - era muy rico en cacería… y debe ser así nomás porque cuando yo vine aquí seguía siendo riquísimo en cacería y ahora lo van diezmando la gente que viene de afuera
Bueno por honor ese cacique Noche, dice esta versión que este campo se llamara así: Campo La NOCHE.
– A Ud. le interesa mucho la historia, por lo que escucho
– Pero por supuesto. ¡Claro que me interesa y reconozco que estos campos eran de ellos, de los primeros habitantes de esta tierra, pero a los funcionarios públicos por lo general no les interesa la historia, no le interesa nada, solo el 30 del mes para retirar sus sueldos y a la confitería!
– Su historia personal también es muy linda, y seguro le interesa a mucha gente, ¿verdad?
- ¡No se, pero oiga qué lindo es ser viejo para contarle a los jóvenes lo que ellos no conocieron! Fíjese mis hijos no conocen el dibujo que tenia la libra esterlina, a mi se me rompían los bolsillos del oro de esas libras, todos los bancos argentinos estaban llenos de oro en moneda y en barra! ¿Y ahora, qué nos queda? ¡DEUDA, ESO QUE LLAMAN DEUDA EXTERNA!
– Don Martín, alguna vez Ud. me comentó que tuvo un juicio en el Paraguay, me quiere contar cómo fue eso?
– Pero como no, Martita. Le cuento. Yo tuve un juicio en el Paraguay, fueron dos años muy duros y yo le gane y lo gané porque intervino el gobierno de nuestro Perón y de la Evita.
- ¿Y cómo fue eso?
- Yo le escribí una carta a la Evita, ya no tenia donde mas atenderme, ella entonces mando a la Cancillería Argentina en Paraguay para que se presente ante el gobierno Paraguayo, y “se sirva explicitar, cuáles son los motivos que ha dado Don Martín Salazar, sito en el chaco boreal para que se le despoje de dos mil y tantas vacas, para que se lo asalte y se lo lleve todo”. Así decía la carta de la que yo tuve copia.
Y era que el gobierno Paraguayo no sabía nada. Era una organización que se le había formado aquí para robar 200.000 vacas argentinas que había en el Paraguay. En ese momento había una terrible peste de aftosa, estaba todo el ganado enfermo, podrido, no había pastos, se moría el ganado, entonces se pasaba todos los animales al otro lado, al Paraguay. Pero en mi caso era distinto, yo había pasado mis animales con un permiso especial hecho con el gobierno de chaco boreal, con fe del mariscal Estigarribia y pasé dos mil vaquitas, en el Convenio firmado decía que “algún día que yo quiera retirar mi capital podía hacerlo, NO así los productos y subproductos que se derivaran de ese ganado”. Bueno, con esa carta que mandó la Evita, yo pude recuperar mi ganado.
- ¿Ud. conoció al pueblo chané por aquellos tiempos?
- ¡Sí, cómo no!... Mire, Ñacatimbay, queda pegado a Tuyuntí, pueblo aborigen chané por entonces tenía cerca de 10.000 pobladores entre chaguancos, chanés y tapuy. Pero eran indígenas ricos, lleno de oro y plata hasta el suelo y todo el día y noche meta música nomás para el tiempo de sus fiestas. La raza chulupí, es de las que yo conocí, la mejor, la más inteligente, los hombres más guapos.
- ¿Qué cambios observa entre aquellos tiempos cuando era mozo y los de hoy? -
- ¡Ah, muchos y no para mejor!... Mire, ahora andan exhibiendo la bandera yanqui. El otro día he visto ahí en Ballivián un tractor que venia de Tartagal flameando la bandera yanqui, y después también una bicicleta con esa misma bandera… Entonces ¿es que ya vamos a quemar la nuestra y ahora vamos a usar la de Norte América? ¡fíjese Ud.!
– Don Martín, Ud. trabajó toda la vida, entonces ¿puede decir que es un hombre RICO?
– Martita, ¿Sabe cuantos somos en mi familia? ¡somos sesenta y dos personas!. Mi mujer, también se llama Martita como Ud. yo, mis hijos, mis yernos, mis nietos, mis bisnietos. ¡Somos 62 personas y yo soy un huérfano!… Pero le puedo decir que entre ellos no hay ningún traficante de droga en esos sesenta y dos, no hay ningún tránfuga ni estafador. Ninguno de mi familia le faltaría el respeto a Ud. ¿porque entonces no tenemos plata si todos trabajamos todos los días? ¡Por Dios!...
Yo tengo con que vivir, gracias a Dios, porque he vivido toda la vida trabajando a brazo partido, tengo de que vivir pero no tengo plata. No tengo nada. Tengo hacienda, tengo chanchos gordos, tengo potros, pero no puedo vender nada porque no hay plata. No hay en Tartagal un solo carnicero que me pueda pagar 20 novillos lindos gordos y no lo quiero dar al fiado, porque estoy cansado de fiar y después andar mendigando para que me paguen. No hay plata y todo sabemos porque no hay plata…
¿Sabe que platita anda circulando por aquí? Aunque suene mal, se lo voy a decir. Es la plata del tráfico de droga, los únicos dólares que andan por aquí y ¡ojo! cuídelo al billete de dólar, no lo vaya a arrugar porque se va a enojar el norteamericano, pero al billete argentino, quémelo o hágalo pedazos, haga lo que quiera pero al dólar de ellos cuídelo… Esa es la plata que se maneja aquí, la del tráfico de droga aunque suene mal directa o indirectamente, esa es la plata.
Vea, el otro día vendo un lote de chanchos hermosos, viene el tipo y me cuenta la plata, ¡miércoles… todos nuevitos los dólares!...